Pese a huracanes sequía repunta en el sureste del país; Oaxaca, con 17.5% de su superficie con sequía moderada y 4.8% con sequía severa

Pese a huracanes sequía repunta en el sureste del país; Oaxaca, con 17.5% de su superficie con sequía moderada y 4.8% con sequía severa

Pese a que durante la primera quincena de octubre de 2026 se registraron lluvias por arriba del promedio en gran parte del país, la superficie afectada por sequía moderada a severa aumentó respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Monitor de Sequía de México.

Según lo dicho por las autoridades, las lluvias recientes favorecieron la reducción de las áreas afectadas en algunas “áreas anormalmente secas (D0) y con sequía de moderada a extrema (D1 a D3) en porciones de Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas; en este último destacó la eliminación de la sequía extrema (D3)”.

Lo anterior lo atribuyó a canales de baja presión, la aproximación de la vaguada monzónica, el paso de la onda tropical número 42 y la influencia de la tormenta tropical Isaías en el Golfo de México, así como de los huracanes Simón y Trudy en el Pacífico.

No obstante, las lluvias no fueron suficientes para revertir los déficits de precipitación acumulados durante los meses anteriores en el sur y sureste.

Al 15 de octubre, en Tabasco, el 56.1% de la superficie registró sequía moderada y 19.3% sequía severa; mientras que en Chiapas, 35.9% de la superficie tenía sequía moderada y 8.4% sequía severa. Para Guerrero, 15.9% presentaba sequía moderada y 2.1% severa; en Oaxaca las proporciones eran de 17.5 y 4.8%, respectivamente.

“En contraste, las lluvias por debajo del promedio se registraron principalmente en la región oriente y en zonas puntuales del noroeste del país. Respecto a la evolución de la sequía, se observaron incrementos de áreas con sequía moderada (D1) y severa (D2) en porciones de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco”, se detalló.

Aumento anual

En comparación anual, al 15 de octubre de 2026, las categorías de sequía moderada a severa —D1 a D2— cubrieron 12.7% del territorio nacional, un incremento de 5.2 puntos porcentuales frente al 7.5% reportado el 15 de octubre de 2025. La proporción afectada fue casi 70% mayor que un año antes.

El reporte de la primera quincena de octubre registró un aumento de 0.5 puntos porcentuales respecto al 30 de septiembre, cuando la sequía de moderada a extrema abarcaba 12.2% del país.

Las áreas clasificadas como anormalmente secas, una condición previa a la sequía, se duplicaron, al pasar de 11.2 a 22.4% entre la primera quincena de octubre del 2025 y el mismo corte de este 2026.

Por otro lado, la sequía moderada también tuvo un incremento importante: de 4.6 a 11.1% del territorio. En contraste, la sequía severa bajó de 2.5% a 1.6%, mientras que las categorías extrema y excepcional, que en 2025 representaban 0.3% y 0.1%, respectivamente, no registraron superficie en octubre de 2026.

Al corte de este año el 25.3% de los municipios estaban con algún grado de sequía.

Acciones para enfrentar

Las lluvias torrenciales no garantizan la recuperación de los acuíferos ni de la producción agrícola, afirmaron especialistas, quienes consideraron también necesario que las autoridades modernicen la infraestructura hidráulica, hacer más eficiente el riego y preparar medidas para proteger el abasto de alimentos ante posibles periodos prolongados de estiaje.

Eduardo Vázquez Herrera, director ejecutivo de Agua Capital, sostuvo que “estamos dejando ir una oportunidad significativa en términos de captar esta agua”.

Propuso habilitar jardines infiltrantes y pozos que permitan conducir el agua al subsuelo, reducir escurrimientos y favorecer la recuperación de los acuíferos.

A su juicio, la disponibilidad del recurso depende no sólo del volumen almacenado, sino también de su distribución, la demanda y las condiciones climáticas posteriores. Por ello, pidió incorporar criterios de resiliencia hídrica y climática tanto en las obras existentes como en los nuevos proyectos.

Para Roberto Constantino, académico de la UAM, la respuesta a la crisis hídrica requiere cambios en el uso del agua, particularmente en la agricultura, las ciudades y la industria. Entre sus propuestas está sustituir progresivamente el riego por inundación o rodado por sistemas de goteo y aspersión, con sensores y herramientas informáticas que permitan ajustar el suministro a las necesidades de los cultivos.

También llamó a ampliar el tratamiento y la reutilización de aguas residuales para destinarlas a actividades agrícolas, industriales y otros usos compatibles con su calidad. En determinadas condiciones, el agua tratada podría utilizarse para favorecer la recarga de acuíferos, siempre que cumpla con los requisitos sanitarios y ambientales correspondientes.

Señaló que estas medidas ayudarían a reducir la presión sobre las fuentes de abastecimiento y a aprovechar el recurso que ya circula por el sistema.

“Lo que necesitamos es comenzar ya a construir la infraestructura que nos permita utilizar de mejor manera el agua que nos llueve”, sostuvo.

Ismael Arce, coordinador de adaptación basada en ecosistemas de WRI México, indicó que las lluvias intensas pueden “favorecer una mayor acumulación de agua superficial en ciertos lugares” aunque también pueden provocar inundaciones en terrenos agrícolas y pérdidas de cultivos, especialmente cuando están acompañadas de granizadas.

Planteó un escenario de mayores temperaturas y una temporada de estiaje más prolongada, lo que podría intensificar la evaporación del agua presente en el suelo y en los cuerpos de agua.

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