
El imperio de Daniel “Noni”: radiografía de un saqueo inmobiliario a plena luz en Salina Cruz, Oaxaca
En Salina Cruz, Oaxaca, el ejercicio del poder público se ha convertido en un vertiginoso mecanismo de acumulación privada. Lo que hace cuatro años y medio arrancó como una administración con promesas de enderezar el rumbo municipal, hoy exhibe los rasgos de una voracidad inmobiliaria sin precedentes en la historia reciente del puerto.
Daniel Méndez Sosa, presidente municipal al que en los pasillos del ayuntamiento apodan con sorna “Daniel Noni” —por la interminable lista de propiedades que le atribuyen—, encabeza una trama donde el erario público y el patrimonio personal parecen haberse fundido en una sola cosa.
El relato del “arquitecto austero” se derrumba ante el peso de los bienes que sistemáticamente se le adjudican: terrenos en Tenango, Huilotepec y San Antonio Monterrey; bodegas en Las Salinas del Marqués; inmuebles en El Mirador y la colonia Hidalgo Oriente conforman un patrimonio que crece a un ritmo difícil de explicar.
El caso más reciente que ha indignado a la opinión pública es la adquisición de un predio en el barrio Canta Ranas, donde hoy opera su asociación civil, DMS. Se rumora que el pago ascendió a 7 millones de pesos por un espacio que, más que atender demandas ciudadanas, administra la red de lealtades del alcalde.

La casa del Barrio Canta Rana.
La arquitectura del poder de Méndez Sosa no se sostiene solo con ladrillos, sino con el uso discrecional del personal municipal. Fuentes internas, que piden anonimato por temor a represalias, denuncian que la asociación civil DMS opera con una estructura financiada por el erario: Nancy Rojano y Roque Montes, ambos exfuncionarios municipales, permanecen en la nómina pública.
A esta red se suma Claudia Artuza Castro, quien se ha ostentado como “enlace” en operaciones inmobiliarias —entre ellas la compra de un predio de la profesora Concepción T. en la colonia Hidalgo Oriente—, un papel que, según las fuentes consultadas, explicaría su permanencia en la nómina del ayuntamiento.
En el entorno del Palacio Municipal describen a un Daniel Méndez que, en sus últimas apariciones públicas, oculta la mirada tras gafas oscuras incluso en espacios cerrados. Empleados consultados aseguran que no se trata de un gesto estético, sino de la incomodidad de sostener la mirada ante quienes conocen el destino real del presupuesto municipal.
Méndez Sosa, quien hace apenas unos días denunciaba a los expresidentes que saquearon Salina Cruz durante los últimos 18 años, ha terminado por replicar, con creces, las prácticas que juró erradicar. La interrogante que recorre el puerto es tan simple como incómoda: ¿alcanza un salario de presidente municipal para sostener semejante ritmo de adquisiciones?

La nueva propiedad en la colonia Hidalgo Poniente.
Mientras el alcalde levanta departamentos en la colonia Hidalgo Oriente con contratistas traídos desde Ciudad Ixtepec, la ciudadanía se pregunta si el edil construye un legado político o simplemente cimenta su retiro hacia una vida de privilegios, edificada sobre los escombros de la confianza pública.
Imágenes de una nueva construcción en la colonia Hidalgo Oriente ponen rostro al cinismo de una administración que, lejos de servir a la ciudadanía, parece haber confundido al ayuntamiento con una oficina de bienes raíces al servicio de un solo hombre.
Nota editorial: el escrutinio sobre el uso de recursos municipales es un derecho ciudadano. La transparencia sigue siendo el único antídoto contra el enriquecimiento inexplicable que hoy parece haber tomado Salina Cruz.

