
Filmes mexicanos resuenan en Venecia; exhiben filme restaurado de Buñuel
La jornada de la 83ª Mostra de Venecia tuvo un marcado acento mexicano. Con una ópera prima nacida en Tijuana, el regreso de un clásico de Luis Buñuel y una adaptación de Mario Bellatin, México apareció en distintas pantallas y generaciones.
Ciudad lejos de estereotipos
Con apenas 10 meses en su producción y presupuesto de 200 mil euros, Tijuana, todavía llegó a Venecia como parte de Biennale College Cinema. La ópera prima de Gabriel Gutiérrez Morales, producida y protagonizada por Humberto Busto y Peter Filimonov, la convierte en una historia de identidad, migración y deseo.
A través del encuentro entre Chava y Maxim, dos hombres queer de generaciones y contextos distintos, la película muestra otras vidas posibles dentro de esa ciudad fronteriza. Esa búsqueda encontró un eco en Petr Filimonov, actor ruso queer cuya experiencia personal dialoga con la de Maxim.
Buñuel vuelve a Venecia en tranvía
A 70 años de su estreno, «La ilusión viaja en tranvía» (1954), de Luis Buñuel, regresó a la pantalla gracias a una restauración presentada en Venezia Classici.
El proyecto reunió al Museo Nazionale del Cinema de Turín, Fundación Televisa y la Cineteca Nacional de México. Desde hace 20 años, Fundación Televisa recupera el acervo cinematográfico mexicano. Su curador, Héctor M. Orozco, dijo que se trata de procesos largos y costosos, que han permitido restaurar 25 títulos, entre ellos: «María Candelaria» y «Macario».
Belleza en un mundo hostil
La presencia mexicana continuó con «Salón de belleza», adaptación de la novela de Mario Bellatin dirigida por Nathalia Acevedo. Tras cinco años de escritura atravesados por la pandemia, la cineasta decidió alejarse de una traducción literal del libro.
La novela nació en los 90 a la sombra del sida y la marginación, pero Acevedo encuentra ecos en el presente.
“Hoy es más relevante que nunca”, afirmó al hablar de una pequeña comunidad que intenta protegerse en un mundo hostil y dividido.

