VW Teramont Cross Sport, salta en la dirección correcta

VW Teramont Cross Sport, salta en la dirección correcta

La camioneta más poderosa de Volkswagen ofrece una atractiva fórmula, que es ágil y confortable, para poner en alto su lado alemán y cumplir con su misión de conquistar Norteamérica

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Para entender la emoción que sentimos cuando por fin llegó a nuestras manos la Teramont Cross Sport luego de más de un año de haber confirmado que ya formaría parte del portafolio de productos de Volkswagen, en el marco de la prueba de manejo de la Taos, debemos viajar en el tiempo varios años hacia atrás, concretamente a finales de 2006, cuando la firma alemana puso a nues­tra disposición una fantástica Touareg TDI de diez cilindros, la cual nos hizo enamorarnos de la capacidad de los alema­nes para hacer camionetas grandes, ágiles y poderosas.

De aquella fantástica SUV que era capaz de empujar con 553 libras-pie de torque VW re­tomó algunas buenas prácticas para traerlas más de una déca­da después a la era moderna, a bordo de la Cross Sport. Es por ello nos moríamos por saber hasta qué nivel las había lleva­do, de tal suerte que en cuanto tuvimos frente a nosotros a la nueva camioneta que retoma esa propuesta, aprovechando el lavado de cara de la Tera­mont no dudamos en poner a prueba, con algo de nostalgia, la reacción del motor V6, el que vive bajo el cofre de la camio­neta más potente de la firma de Wolfsburg que se vende en nuestro país.

Actualmente, el V6 de 3.6 litros que impulsa a la Cross Sport pone a nuestra disposi­ción 266 libras-pie de torque y, gracias a una nueva ecua­ción de peso-potencia, este impulso es muy solvente para hacerte sentir un empuje in­mediato en el momento en el que atacas el acelerador.

Montada sobre la platafor­ma MQB, llevada a su máxi­ma expresión, la versión más deportiva de la Teramont, a la que Volkswagen distingue con el nombre de Cross Sport, es siete centímetros más cor­ta que su hermana de tres fi­las de asientos, así que esto, aunado a un peso contenido, menor al de otros exponen­tes de esta categoría, la ale­mana ofrece una sensación contundente cuando se pisa el acelerador con decisión, como si los poco más de dos mil kilogramos que regis­tra en la báscula se evapora­ran cuando buscamos ganar velocidad.

Y no con esto se debe pensar que la camioneta es pequeña, para nada, para me­dirla hay que sacar un largo flexómetro que nos permita recorrer casi cinco metros de largo, los que le permiten a esta SUV brindar una cajuela de 1,141 litros, suficientes para llevar una pequeña mudanza, permitiéndole rivalizar con el estilo americano de las expo­nentes que, desde hace mu­cho tiempo, reinan en este segmento.

Por fortuna, el tamaño de este vehículo no evita que su desempeño haga honor a su acabado R Line, que ofrece una serie de detalles como rines de aluminio de 21 pulgadas, de­talles cromados y aplicacio­nes en negro piano, faros full led y un frontal dominado por sus enormes entradas de aire, que se complementa con una pronunciada caída coupé; una tendencia que llega hasta su interior, para hacernos sentir a bordo de un vehículo que se identifica más con su lado de­portivo que con uno más lujoso y conservador, el cual solemos encontrar en las versiones más caras de Volkswagen.

El lado digital de este ve­hículo sale a relucir en su in­terfaz, que echa mano de una pantalla táctil desde la que se manipula su sistema de in­foentretenimiento, así como en el tablero que también es digital y es posible configu­rar al gusto del conductor. La propuesta se complementa con un cargador de inducción para el teléfono móvil, el cual es posible vincular a través de Apple car play y Android Auto, para reflejar las funciones del celular en la pantalla del vehículo.

Pero dejando un poco de lado los gadgets y pasando a algunos de los rubros que más nos sorprendieron, debemos decir que la forma en el que los ingenieros de VW diseñaron el camino para llevar los 280 caballos de fuerza al asfalto y hacerla una de las mejores pro­puestas del mercado sin olvidar su lado europeo, fue a través de una tracción integral 4Motion, la cual nos permite retar las leyes de la física, pues la camioneta es ágil en las curvas y se plan­ta con aplomo en las rectas, haciéndonos sentir seguros en todo momento, confiados de que la larga lista de asistencias jugarán a nuestro favor, gra­cias a soluciones como: el con­trol de tracción y estabilidad, el bloqueo electrónico del di­ferencial, la que le permite a la Cross Sport dirigir la potencia a las llantas que tienen una mejor adherencia en situaciones muy particulares como por ejemplo cuando tomamos una curva a gran velocidad o cuando circu­lamos por superficies resbaladi­zas, además integra distribución electrónica de frenado, una ma­ravilla cuando de detener autos grandes o pesados se trata.

La gestión de la caja de ocho velocidades es el aliado perfecto para exprimir toda la potencia sin llevar el motor a la zona alta de las revoluciones, de tal suerte que hasta en los consumos de combustible esta propuesta saldrá bien califica­da, aunque usted no lo crea.

Los detalles de lujo y so­fisticación también están pre­sentes, en la combinación de colores y materiales al interior, así como en la calidad de los ensambles y acabados, y aun­que nos hubiera gustado que algunas cosas se vieran me­nos plásticos, entendemos que la relación costo-beneficio es buena y en VW supieron cui­dar su propuesta, ofreciendo mucha tecnología sin rayar en lo que costaría llevar cualquier otra camioneta de una marca alemana a nuestro garage.

La Teramont Cross Sport es una buena alternativa, que mezcla el confort y espacio de los vehículos americanos, con el toque de dinamismo que da la tecnología alemana.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

 

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