
Trump narra cómo fuerzas especiales de EE.UU. capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas
La detención del dictador venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores ocurrió durante la madrugada de este 3 de enero de 2026, en el marco de una operación militar estadounidense a gran escala. Según Donald Trump, las fuerzas especiales interceptaron al mandatario cuando intentaba entrar a su residencia fortificada.
Trump relató a Fox News que la vivienda donde se ocultaba Maduro funcionaba como un “búnker” con puertas de acero y niveles extremos de seguridad. Aseguró que observó la operación en vivo, en un monitoreo en tiempo real, “como si fuera un programa de televisión”, destacando la rapidez y precisión de los equipos desplegados.
La ofensiva incluyó ataques aéreos en Caracas y otras zonas estratégicas, como Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar venezolano. Reportes de BBC, CNN, Reuters y CBS señalan que la incursión fue ejecutada por unidades de élite, incluyendo la Delta Force, que irrumpió en instalaciones consideradas impenetrables.
De acuerdo con la versión de Trump, las tropas estadounidenses superaron sistemas de seguridad hechos para resistir cualquier invasión. La residencia de Maduro fue descrita como una verdadera fortaleza, con blindajes diseñados para impedir incluso la entrada de fuerzas entrenadas, lo que aumentó la complejidad del operativo.
Tras su captura, Maduro y Cilia Flores fueron trasladados en helicóptero —posiblemente un Chinook, según fuentes militares— hacia el buque anfibio USS Iwo Jima. Desde allí, emprendieron ruta hacia Estados Unidos, donde enfrentarán los cargos por narcoterrorismo y conspiración derivados de una acusación federal actualizada en Nueva York.
Trump calificó la operación como “asombrosa” y celebró que no se registraran bajas estadounidenses, aunque reconoció que algunos soldados resultaron heridos. Subrayó que la velocidad con la que actuaron las fuerzas especiales demuestra, dijo, la capacidad militar “que ningún otro país podría igualar”.
Mientras tanto, Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, asumió el mando temporal ante la ausencia de Maduro. Desde Rusia, donde se encontraba en misión oficial, exigió pruebas de vida de la pareja detenida y denunció la acción como una agresión militar, mientras el gobierno venezolano declaró estado de conmoción.
La captura generó reacciones internacionales contrastantes. Rusia, Irán, China y Cuba condenaron la operación, mientras gobiernos como el de Argentina —con el respaldo público de Javier Milei— y sectores opositores venezolanos consideraron el hecho como una oportunidad histórica para una transición democrática. El caso continúa evolucionando, con Maduro camino a enfrentar juicio en Estados Unidos.

