
Trump detiene inmigración de países en desarrollo tras ataque de afgano a dos guardias nacionales en Washington
El 26 de noviembre de 2025, un tiroteo cerca de la Casa Blanca dejó dos miembros de la Guardia Nacional heridos de gravedad. La soldado Sarah Beckstrom, de 20 años, falleció al día siguiente, mientras Andrew Wolfe, de 24, lucha por su vida. El sospechoso, Rahmanullah Lakanwal, un afgano de 29 años, actuó solo en un aparente acto de terrorismo, según el FBI.
Lakanwal, exmiembro de una unidad élite antiterrorista respaldada por la CIA en Kandahar, llegó a EE.UU. en septiembre de 2021 bajo el programa Operation Allies Welcome de la era Biden. Vetted inicialmente sin irregularidades, obtuvo asilo en abril de 2025. Residía en Bellingham, Washington, y no tenía antecedentes penales, pero el FBI investiga posibles motivaciones radicales.
En respuesta inmediata, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS) suspendió indefinidamente el procesamiento de solicitudes de inmigrantes afganos, ordenando una revisión exhaustiva de green cards y asilos de “países de preocupación”. Trump culpó directamente a las políticas de Biden por fallos en el vetting, exigiendo reexámenes masivos de 80.000 casos afganos.
Trump escaló su retórica en un post de Thanksgiving, declarando una “pausa permanente” en la migración de “países del Tercer Mundo”, sin especificar naciones. Anunció el fin de beneficios federales a no ciudadanos, denaturalizaciones y deportaciones de quienes no contribuyan o amenacen la “tranquilidad doméstica”. Esto incluye un tope de refugiados para 2026 en 7.500, priorizando a sudafricanos blancos perseguidos.
La medida genera tensiones diplomáticas globales, con críticas de grupos de derechos humanos por estigmatizar comunidades enteras. En redes como X, republicanos aplauden la “seguridad fronteriza”, mientras demócratas y ONGs advierten de desafíos judiciales. Coincide con hostilidades renovadas en Ucrania, complicando la agenda exterior de Trump.

