Crisis sanitaria en «Ciudad Peluche», de Salina Cruz, por abandono de planta tratadora de aguas residuales

Crisis sanitaria en «Ciudad Peluche», de Salina Cruz, por abandono de planta tratadora de aguas residuales

SALINA CRUZ.- Lo que debería ser un espacio para el disfrute familiar se ha vuelto un foco de infección para cientos de habitantes en el Fraccionamiento Sección 38, conocido como «Ciudad Peluche», en esta ciudad y puerto. El problema es una planta de tratamiento de aguas residuales que fue abandonada a la mitad por la constructora. Esta situación genera una grave crisis que ya dura más de siete años.

La crisis sanitaria se agrava con cada lluvia, transformando el fraccionamiento. Los vecinos atestiguan cómo las aguas negras brotan de la superficie, inundando calles enteras y, en casos graves, penetrando en sus hogares. El fétido olor es constante y la presencia de heces a cielo abierto se ha vuelto una alarmante normalidad.

Una vecina, que pidió anonimato por miedo, describió la situación como una «pesadilla». Su preocupación principal es la amenaza directa a la salud de su familia. El miedo a que el agua sucia entre a las casas y enferme a sus hijos es una constante que opaca la vida cotidiana en la comunidad.

La exposición constante a estas aguas residuales sin tratamiento representa un riesgo grave. Expertos en salud advierten que el líquido estancado es un caldo de cultivo ideal para una gran variedad de bacterias, virus y parásitos, además de contener peligrosas sustancias químicas tóxicas.

Entre las enfermedades que acechan a la comunidad se encuentran del tipo gastrointestinales. Destacan el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la hepatitis A. Todas ellas causan síntomas severos como diarrea persistente, vómitos y fiebre, afectando la calidad de vida de los residentes.

Los problemas de salud no se limitan al estómago. También proliferan las infecciones parasitarias, como la giardiasis. Asimismo, la exposición directa causa sarpullidos e infecciones dermatológicas, mientras que la inhalación de gases tóxicos irrita las vías respiratorias y los ojos, afectando especialmente a niños y ancianos.

Más allá de la salud, el abandono impacta en el patrimonio. Las aguas negras contaminan el suelo y existe el riesgo de que se filtren a los mantos acuíferos, dañando irreversiblemente los ecosistemas locales. El entorno del fraccionamiento sufre una continua degradación ambiental.

Las inundaciones también dejan daños estructurales en las viviendas. Causan la destrucción de bienes personales y fomentan la aparición de moho, lo que se traduce en reparaciones muy costosas para las familias. Además, el valor de las propiedades se desploma, llevando a algunas familias a considerar el desplazamiento.

Los habitantes del fraccionamiento critican la respuesta del dirigente de la Sección 38, Romeo Ojeda, que ha sido evasiva. Ojeda elude su responsabilidad, argumentando que el problema es una «herencia» fallida de sus antecesores. Esta postura es vista como un intento de eludir su deber de gestionar una solución inmediata y concreta.

Para los vecinos, la emergencia en «Ciudad Peluche» exige una acción urgente y decisiva. Es fundamental, señalan, que las autoridades, tanto la dirigencia como instancias municipales y estatales, intervengan para limpiar la zona, exijan responsabilidades a la constructora y destinen los recursos para reactivar de inmediato la planta de tratamiento.

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