
Sheinbaum continúa en caída libre en encuestas globales mientras sondeos locales reportan respaldo ciudadano
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, registra 45 por ciento de aprobación y 49 por ciento de desaprobación en el Global Leader Approval Rating Tracker de Morning Consult, con datos levantados del 8 al 14 de diciembre de 2025. El balance negativo de cuatro puntos refleja una tendencia descendente en la medición internacional.
Durante 2025, los indicadores de Morning Consult muestran una caída sostenida. En enero, Sheinbaum inició con 66 por ciento de aprobación y 26 por ciento de desaprobación; para noviembre, descendió a 41 por ciento de apoyo y 53 por ciento en rechazo. Estos resultados contrastan con encuestas mexicanas que reportan niveles mucho más altos de aprobación, como el 69 por ciento de El Financiero.
Entre las causas del retroceso destacan el incremento de la violencia en el país, el fortalecimiento y avance del crimen organizado y la percepción de ineficiencia en el combate a la corrupción. También influyen conflictos sociales, como protestas de transportistas y agricultores, además de tensiones económicas derivadas de tarifas aplicadas por Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump.

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En el ranking global de diciembre 2025 de Morning Consult, Sheinbaum se ubica en el séptimo lugar. Se encuentra por debajo de líderes como Narendra Modi, con 75 por ciento, y Javier Milei, con 65 por ciento, aunque supera al presidente estadounidense Donald Trump, quien registra 41 por ciento de aprobación.
Otras encuestas nacionales, como Enkoll, reportan un altísimo 74 por ciento de aprobación para Sheinbaum en diciembre. Esto se vincula con la continuidad de políticas sociales del sexenio anterior, aunque otras encuestas locales también registran descensos atribuidos a crisis recientes, entre ellas el asesinato de alcaldes y manifestaciones de jóvenes inconformes.
Aunque los indicadores internacionales confirman la popularidad de Sheinbaum en caída libre, los estudios locales muestran estabilidad y hasta altísimos índices de aprobación. Lo cierto es que la presidenta enfrenta un complejo escenario político, económico y social rumbo a 2026, factores que podrían definir su imagen pública y su legado histórico en los próximos años.

