Negligencia de Sefader hunde al campo oaxaqueño entre plagas de gusano barrenador y mosca de la fruta

Negligencia de Sefader hunde al campo oaxaqueño entre plagas de gusano barrenador y mosca de la fruta

La gestión de Víctor López Leyva al frente de la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) evidencia una incapacidad alarmante que hoy asfixia la economía rural. Tras el fracaso en la contención del gusano barrenador, ahora la mosca de la fruta devasta al sector manguero en el Istmo, evidenciando una política agropecuaria del gobierno de Salomón Jara en total naufragio.

Primero fue la desastrosa respuesta ante el gusano barrenador, cuya campaña tardía permitió la dispersión de la plaga por todo el estado. Ahora, la historia se repite en la zona oriente del Istmo, donde la presencia de larvas en los cargamentos de mango ha provocado el desplome de las exportaciones vitales.

Del 10 de enero al 8 de marzo, el gobierno de EE.UU rechazó 489 toneladas de mango de 67 huertos en #Oaxaca por detectar larvas. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) reportó el brote de la mosca de la fruta en hasta 10.3% de las muestras de los lotes rechazados.

 

La crisis actual es una calca de la ineficiencia de la política agropecuaria en Oaxaca. Senasica ha suspendido las exportaciones hacia Estados Unidos debido a la detección de fruta contaminada. La Sefader entregó kits de malatión de forma tardía, ignorando que dicho fungicida ni siquiera cuenta con la aprobación del Departamento de Comercio estadounidense.

En apenas tres semanas, del 17 de febrero al 9 de marzo, la vigilancia sanitaria ha sido implacable ante el descuido estatal. Inspectores de Senasica cancelaron la exportación de 26 huertos larvados. Esta parálisis representa un golpe seco al corazón financiero de los productores que dependen del mercado internacional.

Bajo la estricta supervisión del USDA, se impidió la salida de 250 toneladas de fruto. El panorama es desolador: aproximadamente 4 mil toneladas de mango ya no podrán venderse en Estados Unidos. La negligencia administrativa de López Leyva ha transformado el potencial exportador de Oaxaca en un desperdicio masivo.

La preocupación impera en Chahuites, Tapanatepec, Zanatepec, Ixhuatán y San Francisco del Mar. En estas 30 mil hectáreas, los productores ven con horror cómo inicia la temporada con huertos infestados. El alto número de frutos larvados es el síntoma de un abandono institucional que debió prevenirse meses atrás.

Este desastre refleja que el Consejo Estatal de Sanidad Vegetal y las Juntas Locales descuidaron el trampeo desde octubre. La ausencia de «trampas mata moscas» permitió que la plaga se fortaleciera silenciosamente. La falta de liderazgo en Sefader rompió la cadena de prevención necesaria para proteger la cosecha.

Los productores reviven la pesadilla de 2023, cuando 158 lotes fueron rechazados por Larvas. Sin embargo, parece que la dependencia estatal no aprendió la lección. La reincidencia en la tardanza de acciones integrales demuestra que la sanidad vegetal no es una prioridad real para la actual administración gubernamental.

La crisis se agrava con la nula reglamentación en la disposición de desechos contaminados. Sin guía oficial, los productores tiran mangos agusanados a cielo abierto o en basureros. Nadie supervisa el entierro sanitario con cal, lo que garantiza que el ciclo de la plaga continúe expandiéndose sin control.

Víctor López Leyva encabeza una secretaría que llega tarde y entrega mal los apoyos. Mientras el campo oaxaqueño se pudre entre larvas y deudas, la Sefader permanece impasible. La ineficiencia no es solo administrativa; es un golpe directo a la supervivencia de miles de familias del Istmo.

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