
Maquinista y operadores atribuyen descarrilamiento en Nizanda a “golpe de vía” por falla estructural ferroviaria
El maquinista y los operadores del tren de pasajeros descarrilado en Nizanda sostienen que el accidente no derivó de un error humano, sino de un “golpe de vía”, una falla estructural repentina en la infraestructura ferroviaria que provocó un impacto inesperado y los tomó completamente por sorpresa durante el trayecto.
Los responsables del convoy, que cubría la ruta de Salina Cruz a Coatzacoalcos, acudieron a declarar ante la Fiscalía General de la República en Matías Romero. Su testimonio es clave para esclarecer el siniestro que dejó un saldo de 13 personas fallecidas y al menos 90 pasajeros lesionados.
El conductor Felipe de Jesús, el maquinista Emilio y el garrotero Jesús, todos con décadas de experiencia, fueron citados para aportar información sobre los hechos. Las autoridades federales buscan determinar si la causa radica realmente en un fallo de mantenimiento o en otros factores aún no identificados.
Ferrocarrileros activos y jubilados destacaron que los tres operadores cuentan con más de 40 años de trayectoria y amplio conocimiento del recorrido. Por ello, aseguran que un error humano parece improbable y respaldan la hipótesis de un desperfecto en la vía como detonante del descarrilamiento.
Como sucede en incidentes ferroviarios de gran impacto, se prevé que los trabajadores soliciten el acompañamiento jurídico del sindicato ferrocarrilero. Este respaldo legal será fundamental para garantizar que sus declaraciones se integren de manera adecuada en la investigación ministerial de carácter federal.
Ferrocarrileros que auxiliaron a los pasajeros el domingo describieron daños compatibles con un “golpe de vía”. Señalaron que el comportamiento de las locomotoras y vagones coincide con el efecto que ocurre cuando un tren enfrenta una irregularidad brusca en la vía y uno de los vehículos se desengancha.
Indicaron que la máquina guía continuó su trayecto varios kilómetros hasta el poblado de Chivela, mientras la máquina posterior y los vagones se separaron, quedando uno de ellos en un barranco. Este escenario, explicaron, refuerza la teoría de que una deformación o desnivel repentino provocó el descarrilamiento.
Un “golpe de vía” implica un defecto súbito en la geometría del riel, como torsiones, desniveles, fallas en el peralte o problemas en el balasto. Estas anomalías generan fuerzas laterales bruscas capaces de desestabilizar los bogies, lo que incrementa el riesgo de salida de la vía en zonas curvas.
Al sostener esta versión, maquinista y operadores deslindan responsabilidad directa y señalan que el origen del siniestro estaría en el mantenimiento deficiente de la vía. Esto implicaría la intervención de instancias gubernamentales encargadas del Corredor Interoceánico, como la Secretaría de Marina o el Ferrocarril del Istmo.
La FGR continúa con los peritajes en la conocida Curva de la Herradura, punto exacto del descarrilamiento. Vecinos de Nizanda fueron los primeros en auxiliar a los heridos y relataron haber escuchado un impacto fuerte antes de que los vagones cayeran, elemento que podría apoyar la hipótesis del “golpe de vía”.

