
Las Chinas oaxaqueñas cierran la fiesta de los oaxaqueños
La delegación del Valle Central presenta el jarabe del Valle, compuesta por mujeres de la clase popular que portan canastas adornadas de flores con motivos religiosos que son partícipes de las calendas, y que invitan al público a gozar de esta celebración precedidas de los chirimiteros y tamborileros, faroleros, madrinas, monos de calenda y la banda de música que ejecuta el tradicional Jarabe del Valle.
Culmina la gran fiesta de Oaxaca y las delegaciones cumplieron con su garbo y donaire la presentación de sus bailes, danzas y tradiciones, para el deleite de los visitantes que se atrevieron a venir al estado después de un conflicto magisterial que prácticamente sitió a la capital del estado y sus regiones.
Nuevamente, los oaxaqueños de todas las regiones se hermanaron con la música, el baile y el colorido de sus tradiciones.
Las chinas oaxaqueñas son un ícono y una tradición en las fiestas patronales de la ciudad de Oaxaca, y desde hace más de 60 años se han preparado día a día para mostrar sus alegres bailes, sus tradicionales trajes de gala y llegar con sus coloridas canastas a donde sean requeridas.
Ellas son las encargadas de portar alegría a las fiestas patronales, cada barrio tiene su santo patrono y esto ya es motivo de las muchas fiestas.
Cada una de estas celebraciones va precedida por “el convite”, un desfile por las calles del barrio para anunciar que comienza el “novenario”. Pero dos días antes de celebrar al patrono, se lleva a cabo la antevíspera y se hacen las famosas calendas.
Se trata de una gran celebración en donde se reúnen todos los fieles precedidos por las chinas bailadoras, además hay los tradicionales coheteros, monotes, marmotas, faroleros, música de banda, un carro alegórico y otros personajes que traen la alegría incrustada en la piel.
No hay fiesta sin su calenda y este alegre desfile va buscando “cumplimientos” que de acuerdo a la tradición, las personas o mayordomos se anotan en una lista en la iglesia de la comunidad para recibir a la calenda en son de agradecimiento por los favores recibidos, por la devoción hacia el santo o por cumplir con una promesa.
Con información de Salvador Flores e imagen de Giovanna Martínez

