
Estalla paro en la Policía Estatal; exigen a Salomón Jara mejores condiciones de trabajo y terminar con espionaje y persecución laboral
Más de 400 policías estatales de Oaxaca iniciaron un paro indefinido de labores este miércoles, motivados por la preocupación de un despido masivo similar al ocurrido con trabajadores del Sindicato de Burócratas en diciembre de 2024. Los agentes exigen la destitución de altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública, acusándolos de corrupción y mal manejo de recursos.
Los policías en paro exigen la renuncia de Iván García Álvarez, secretario de Seguridad Pública; de Karina Barón Ortiz, secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad; de Ariana Hernández Ortiz, subdirectora de Seguridad Institucional; de Plácido Jarquín, comisionado de la Policía Estatal, y de Amado Jiménez Osorio, jefe del Estado Mayor, y de Dionisio Ruiz López, jefe de Despliegue Operativo.
Lo anterior, porque en lugar de mejorar la operación de la corporación y procurar el respeto a sus derechos laborales, se han dedicado a enriquecerse desviando el presupuesto de la dependencia y condicionar o anular los apoyos a que tienen derecho, como días de descanso, vacaciones y pago de cautivos para el personal comisionado en el interior del estado.
También demandan la salida del sobrino del gobernador, Diego Navarro Jara, a quien sin ninguna experiencia, el mandatario designó como director del C4. Este, en lugar de vigilar a la delincuencia organizada y común, montó en San Felipe del Agua, al norte de la ciudad de Oaxaca, una oficina para espiar mediante escuchas e intervenciones de teléfonos a elementos de la corporación, ciudadanos que usan redes sociales, opositores políticos y periodistas críticos, haciendo un mal uso del presupuesto público.
Los policías denuncian que, en lugar de mejorar las condiciones laborales y operativas, los funcionarios señalados se han enriquecido desviando presupuestos y negando derechos como días de descanso y viáticos.
El descontento se intensificó tras las declaraciones del gobernador Salomón Jara, quien afirmó que los salarios de los policías habían aumentado a 13 mil pesos mensuales. Los agentes desmintieron esta afirmación, asegurando que sus ingresos rondan los 9 mil pesos y que la corporación sufre de abandono, careciendo de uniformes y equipo adecuado.
La posible ejecución de un despido masivo, bajo el pretexto de no aprobar exámenes de control de confianza, fue el detonante del paro. Aunque el gobernador ordenó la suspensión de los despidos y se emitió un oficio garantizando la estabilidad laboral, los policías mantienen su escepticismo y exigen acciones concretas.
Los policías argumentan que su realidad dista mucho de las declaraciones del gobernador. Señalan que sus equipos de trabajo están en mal estado, con chalecos, cascos y armas desgastadas, y que ni siquiera han recibido uniformes nuevos. También denunciaron que mientras los altos mandos de la corporación, como Iván García Álvarez y Plácido Jarquín, cuentan con buen armamento y ropa táctica, los elementos operativos trabajan con equipo en condiciones lamentables.
Las declaraciones del mandatario fueron recibidas con escepticismo por parte de los policías, quienes utilizaron las redes sociales para exigirle que hablara con la verdad. “No mienta, gobernador. Oaxaca ya está cansado de sus engaños”, expresaron en diversas publicaciones. Los elementos inconformes señalaron que el gobierno de Jara se ha caracterizado por la corrupción, el nepotismo (nombró a su sobrino Diego Navarro Jara, hermano de Emmanuel, presidente estatal de Morena, como director del C4, según la denuncia). y la falta de eficiencia en la gestión de las dependencias.

