CONTRAFUEGO … “Canasta básica, salud e inflación” por Aurelio Ramos Méndez

CONTRAFUEGO … “Canasta básica, salud e inflación” por Aurelio Ramos Méndez

En los próximos cinco meses estará vigente un pacto entre el gobierno federal e industriales del sector de alimentos, orientado a combatir la inflación, pero con muy alto riesgo para la salud de los mexicanos.

Un acuerdo que, al parecer, ya tuvo un costo político: la renuncia de Tatiana Clouthier a la secretaría de Economía y la entrada al quite de Raquel Buenrostro.

En los pagos del antiobradorismo la dimisión causó desconcierto y fue atribuida a toda clase de suposiciones, desde “el fracaso de la economía” hasta diferencias con el Presidente y un franco escape ante previsibles reveses en los litigios sobre el T-MEC.

Afanosa por hallar explicaciones con las vísceras no con el cerebro, la comentocracia incluso saturó las redes con la insidia de que Amlo ¡no correspondió al abrazo de despedida de la hija del Maquío!, aunque –pudo verlo el país entero– la despidió con el más cálido tono laudatorio.

La oposición está echa bolas. La causa de la renuncia quizá es más simple de lo que se columbra, y está relacionada con la segunda versión del Paquete Contra la Inflación y la Carestía, que extrañamente tiene entusiasmado al sector empresarial.

Rato entusiasmo, porque el principal objetivo consiste en reducir 8 por ciento el precio de la canasta básica de 24 productos; de 1,129 pesos a 1039.

Las implicaciones del compromiso IP-gobierno son delicadas. Inciden sobre productos destinados no a la élite, sino la canasta básica; es decir, la clase más desfavorecida económicamente, la abrumadora mayoría de la población.

El acuerdo fue anunciado el pasado lunes 3, firmado por una veintena de industriales y grandes distribuidores, y estará vigente hasta el 28 de febrero de 2023.

Los empresarios destilan dicha porque el gobierno comprometió, entre otras cosas, mantener los subsidios a combustibles y congelar tarifas de autopistas.

Más aún, porque la 4T les dio absoluta libertad para importar insumos y alimentos elaborados, y ¡dejó en sus manos la responsabilidad de aplicar controles sanitarios!

Durante la vigencia del convenio la autoridad suspenderá toda regulación –incluidos aranceles y otros requisitos– que pueda impedir las importaciones. Y las empresas harán las verificaciones que corresponden.

Algo así como que, sin ceremonia de pesaje de por medio, el Canelo Alvarez notifique su peso de modo expeditivo y sus rivales le crean a pie juntillas.

Es precisamente este punto el que representa mayor riesgo para la salud de los mexicanos.

Al amparo de esta licencia, podrán ser introducidos al país insumos dañinos y mayor volumen de alimentos ultraprocesados; no sólo chatarra sino basura. 

Esto explica por qué hemos visto a los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex y otros organismos atropellándose para tratar de treparse al microbús del pacto, en principio abierto a sólo veinte gallones.

Todos anhelan lucrar al amparo del acuerdo, así sea a costas de la salud de los mexicanos.

Tatiana, al parecer, no consiguió mover los resortes necesarios para propiciar la entrada en tropel y optó por emigrar. “Mi oportunidad de sumarle al equipo está agotada”, dijo.

Los empresarios, sin embargo, persisten en abrir un resquicio para sumarse al pacto antiinflacionario, el cual ya cobró otra víctima: el etiquetado frontal de alimentos.

Los hexágonos que indican exceso de calorías, grasas saturadas, sodio, azucares y otros ingredientes nocivos, cuya elaboración y aprobación implicó años de negociaciones, se convertirán en los hechos en papel picado.

El pacto entraña un riesgo particularmente alto para los niños y los bebés, a muchos de los cuales –por ejemplo– ya se les alimenta con leche que no es leche.

Y ni siquiera leche “bautizada” con saludable agua, sino productos sintéticos adicionados con conservadores, saborizantes, colorantes, endulcorantes y otras yerbas.

Fórmulas que ocultan su veneno mediante todo un catálogo de eufemismos para engañar y dar a entender que son lácteos, derivados de leche. 

La Profeco tendrá que multiplicar sus esfuerzos para no sólo evitar abusos en los precios, sino también vigilar el contenido nutritivo, los ingredientes y parámetros sanitarios de los productos de la canasta. Aunque tan sólo sea para lamentar los daños.

El compromiso ya fue firmado. Y el gobierno está eufórico con la colaboración empresarial.

Entre inocente, ignorante y encubridor, el presidente López Obrador colmó de elogios al empresariado. Porque –dijo– el acuerdo se logró sin imposiciones, ni medidas coercitivas, sólo mediante la persuasión y el consenso. Y con la voluntad de ayudar. Así dijo.

Dentro de cinco meses será factible constatar las variaciones en el contenido nutritivo de los productos de la canasta y su potencial efecto en la salud de la población. Una población que ya acusa patentes muestras de sus perniciosos hábitos alimenticios. 

Por ahora, el daño está hecho.

BRASAS

Los indicios son claros: el PAN ha empezado a apartarse de su vocación confesional. Lo evidencia la devaluación que entre sus filas experimentan Los diez mandamientos del cristianismo, en especial los imperativos 6° y 9°.

Ya sabíamos que el principio 6° –no fornicarás– estaba siendo relegado, desde cuando Xóchitl Gálvez hizo pública la cotidianidad de sus urgencias más íntimas.

Ahora sabemos por Lilly Téllez que entre las huestes panistas no se tiene por pecaminoso transgredir el 9° mandamiento. Que, quizá en aras de la equidad de género, no es culposo desearle el prójimo a una mujer.

Y mejor ni hablar del quebrantamiento de otras normas del decálogo de Moisés…

Por ejemplo, las de no matarás (5°) y no robarás (7º), si la nación entera pudo ver a Daniel Tabe, cuchillo en mano, intentando desollar a un empleado público, y a Francisco García Cabeza de Vaca huyendo aun horas antes de finalizar su mandato de gobernador.

Vale precisar que el exmandatario tamaulipeco es apenas uno de muchos y destacados militantes de este partido de inspiración católica que no solo han desobedecido la 7° disposición del código mosaico, sino también la 10°, aquella de “no codiciarás los bienes ajenos”.

El caso más escandaloso, aunque no el más grave de contravención del decálogo, fue protagonizado por Lilly Téllez cuando desde la tribuna del Senado hizo trizas la 8° referencia ética: “no levantarás falso testimonio ni mentirás”.

En un discurso colérico descargó sobre la bancada de Morena una catarata de falsedades y ofensas de muy, muy grueso calibre, que naturalmente desencadenó una reacción equivalente.

Lucía Trasviña encaró a la sonorense y le exigió respeto. Pero Rocío Abreu fue más ruda y le enseñó que cuando uno agravia al por mayor debe estar preparado para recibir denuestos del mismo tamaño.

La campechana adjudicó a Téllez “doble moral y una cola, que… ¡bueno!”, porque “aquí viene a hablar de moralidad cuando todos sabemos que es una mujer de ligerezas”.

Por esta vía, dijo que “cada quien tiene derecho de acostarse con quien quiera”; pero que, en todo caso, Lilly “se ha acostado con medio TV-Azteca”.

Y, en una frase críptica, le deslizó este mensaje: “te manda saludos Mariza”. Luego apuntó que “uno a sus amigas no les anda bajando a los maridos…”.

La morenista aseveró que la furibunda Lilly “padece afectaciones mentales” y hasta pidió “que le hagan una prueba antidoping”.

Exhausta, cerró su discurso con una expresión entre retruécano y recomendación con doble sentido: “hay que tener la cola corta para tener la lengua larga”.

La oposición, obvio, saturó las redes con acusaciones de “violencia política de género” en contra de Téllez. 

Y el PAN hasta emitió un comunicado exigiéndole disculpas a Abreu, sin aludir siquiera a la inaudita violencia verbal generadora del desaguisado.

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Se equivocan los adversarios del presidente López Obrador si su estrategia rumbo al 2024 se orienta a relacionarlo –a él y la 4T toda– con el narcotráfico. Su plan podría resultar un estruendoso tiro por la culata.

Las filtraciones del enigmático grupo de jáqueres Guacamayas apuntan a convertirse en un potente salpicadero, que depositará gruesas costras de lodo en toda –toda—la clase política.

La función comenzó –y en buena medida continúa– con la develación de datos obvios, insubstanciales y hasta hilarantes; un catálogo de chismografía, en el cual lo más reciente fue que soldados le bolean las botas al general Sandoval.

A medida que avanza la revisión del descomunal caudal de información robada va quedando claro que el problema de la seguridad pública es mucho más grave de lo que las autoridades reconocen y los mexicanos del común suponíamos.

Ahora se sabe que soldados rusos se han sumado a la nómina de capacitadores de las policías comunitarias, hasta ahora bien adiestradas por kaibiles guatemaltecos, agentes gringos, militares israelíes y policías colombianos, entre otros.

Y que, en los últimos cuatro años, el ejército halló sembradas en 19 estados, sobre todo Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Chiapas, 1765 bombas hechizas –Artefactos Explosivos Improvisados, en el argot militar–, en promedio una diaria.

Han comenzado a surgir nombres de funcionarios federales y estatales, alcaldes, gobernadores, legisladores y políticos de toda laya, que en Guerrero, Morelos y otros estados presumiblemente han tramado relaciones con la delincuencia.

Tómense con prudencia las filtraciones, no solo por la precaria calidad de la inteligencia que las sustenta, sino sobre todo la misteriosa procedencia de Guacamayas y sus turbios intereses.

Se necesita, en todo caso, ser un perfecto despistado o cínico para creer que el narcotráfico respeta ideologías, religiones, militancias partidistas, edades, sexos y otros signos de identidad, cuando en realidad corrompe todo a su paso.

Más claro: entre los involucrados con la delincuencia hay políticos de todo rango y todos los partidos.

Se entiende que, instalados en la hipocresía, dirigentes del blanquiazul propalen la especie de que la 4T está infestada de narcos. De hecho, emisarios suyos ya indagan hasta debajo de las piedras en Miami y Colombia.

Les será imposible, sin embargo, llegado el momento, negar previsibles pruebas de que prominentes panistas sirven a cárteles no sólo en Tamaulipas sino en otras muchas regiones.

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Muerta y sepultada la coalición Va por México, ¿qué otra jugada estará maquinando el empresario y principal inversionista en la política, Claudio X. González, como para haber anunciado que este martes 11 a las 11 “habrá nuevas”?

Se necesita imaginación para “reagrupar la fuerza y determinación de las y los defensores de la democracia”, si el entramado de partidos con que aspiraba tumbar el gobierno en 2024 acabó deshilachado en pocos meses.

Las baterías ahora se orientarán a tratar de conformar un frente bajo el membrete Unid@s, con los mismos personajes de la malograda coalición más incautos que, en lo individual, deseen adherir a este bloque.

Esta suma de voluntades dizque ciudadanas en modo alguno significaría más electores del puñado que en su mejor momento logró representar la alianza, cuyos pilares eran aquellos los enclenques PRI, PAN y PRD.

Con empecinado ánimo de coligarse con otras fuerzas, priistas y perredistas lo único que consiguen es prolongar su agonía y –eso sí— raspar la olla del financiamiento público.

No está el PAN en condiciones más confortables que sus socios; pero lo salva su condición de gazapera de la derecha. Aunque pasará mucho tiempo antes de que tenga un nuevo turno al bate.

Por lo mismo, no se ve cómo Claudio X podrá entusiasmar a “las y los defensores de la democracia”, quienes, a juzgar por el raquitismo de las oposiciones, no deben ser muchos que digamos.

RESCOLDOS

Se echó a la alberca de los presidenciables Silvano Aureoles. Tiene derecho, reúne los requisitos. De entrada, una nutrida colección de denuncias políticas y judiciales. Por cierto, al ritmo que avanza el proceso de sucesión presidencial no es descabellado anticipar que podría reeditarse el escenario de Nicaragua, con la totalidad de los aspirantes de la oposición encarcelados… 

Medio siglo le llevó al gobierno gringo empezar a hablar de legalización de las drogas. Propuso la medida Milton Friedman, en 1971. Y apenas la semana pasada Joe Biden dijo que “demasiadas vidas han sido destrozadas por nuestro enfoque fallido sobre la marihuana; es tiempo de arreglar este error”. Aunque tardío, se trata de un paso descomunal con repercusión global. Habrá que ver la reacción de los ultraconservadores mexicanos, empezando por el López Obrador…

aurelio.contrafuego@gmail.com

 

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