
Michoacán: aumenta a tres número de policías comunitarios asesinados en ataque terrorista con cochebomba
La explosión de un coche bomba frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria en Coahuayana, Michoacán, aumentó el saldo trágico en las últimas horas. El incidente ocurrió el sábado 6 de diciembre de 2025, alrededor de las 11:40 horas, en la avenida Rayón de la colonia Centro, cuando un vehículo tipo pickup cargado con explosivos fue detonado intencionalmente.
Inicialmente, el Gabinete de Seguridad reportó dos personas fallecidas y siete lesionadas, pero el conteo se actualizó conforme avanzaba la atención médica. Este ataque representa uno de los actos más violentos en la región costera del Pacífico michoacano, y en México, en un contexto de creciente inseguridad.
De acuerdo con el último reporte de la Fiscalía General del Estado (FGE), la cifra de muertos ascendió a cinco, incluyendo dos cuerpos calcinados localizados al interior del vehículo siniestrado —posiblemente el conductor y un acompañante— y tres integrantes de la Policía Comunitaria que perecieron durante su traslado hospitalario.
Además, al menos cinco personas resultaron heridas de gravedad, algunas de ellas en estado crítico, y fueron evacuadas en helicópteros de la Secretaría de Marina (Semar) hacia hospitales en Morelia para recibir atención especializada. Las autoridades locales acordonaron la zona para facilitar las labores de peritaje, mientras que testigos describieron la detonación como un estruendo ensordecedor que dañó fachadas cercanas y generó pánico entre la población.
La Fiscalía General de la República (FGR) asumió la investigación del caso, clasificándolo preliminarmente como un acto de terrorismo debido a la naturaleza del ataque dirigido contra una base de seguridad comunitaria.
Elementos federales y estatales recolectaron evidencias en el sitio, incluyendo restos del artefacto explosivo, y se desplegaron más de 10 mil efectivos de las Fuerzas Armadas en el marco del Plan Michoacán para reforzar la vigilancia en la zona.
La Semar activó protocolos de apoyo inmediato, coordinando con la Guardia Nacional para resguardar las vías de acceso y prevenir represalias, en un esfuerzo por contener la escalada de violencia en esta frontera con Colima.
Este atentado se enmarca en el persistente conflicto entre grupos criminales en Michoacán, donde la Policía Comunitaria ha surgido como una respuesta local a la inacción de autoridades tradicionales frente al narcotráfico. Se presume la posible implicación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), conocido por tácticas agresivas en la región, aunque las investigaciones no han confirmado autores hasta el momento.
La zona de Coahuayana, rica en recursos agrícolas y pesqueros, ha sido escenario de disputas territoriales que han cobrado cientos de vidas en los últimos años, exacerbadas por la implementación reciente del Plan Michoacán, que busca restaurar la paz pero enfrenta críticas por su efectividad limitada.
En redes sociales, el ataque generó una ola de indignación y llamados a detener esta barbarie en Michoacán y en el país, con usuarios destacando el “terrorismo criminal” y cuestionando la estrategia de seguridad del gobierno federal de Claudia Sheinbaum, cuyo plan prioriza la contención más que la prevención y la trabajos de inteligencia para capturar y desarticular las bandas de narcotraficantes generadoras de violencia en dicha entidad.
Partidos de oposición como el PAN y el PRI condenaron el incidente durante el festejo en el Zócalo capitalino, calificándolo de “fracaso” del Plan Michoacán y exigiendo mayor compromiso contra la impunidad. Videos y fotos del estallido circularon ampliamente en plataformas como X, amplificando el debate sobre la necesidad de reformas estructurales para combatir la violencia organizada en México.

