Apagones frecuentes y prolongados en el centro histórico de Oaxaca de Juárez golpean la economía y el turismo

Apagones frecuentes y prolongados en el centro histórico de Oaxaca de Juárez golpean la economía y el turismo

El centro histórico de Oaxaca de Juárez padece una crisis eléctrica estructural que se agrava con cada temporada de lluvias. Los cortes de energía, cada vez más frecuentes y prolongados, han paralizado comercios, restaurantes y hoteles del primer cuadro, causando pérdidas económicas cuantificables y deteriorando la experiencia turística de la ciudad.

En junio de 2026, el centro histórico registró al menos un apagón de más de 12 horas consecutivas, uno de los más prolongados en años recientes. El incidente afectó viviendas, negocios y la operatividad de toda la zona turística, provocando deterioro de alimentos perecederos y daños considerables a equipos eléctricos de los establecimientos.

La causa principal es la obsolescencia de la infraestructura eléctrica. Los transformadores que abastecen el primer cuadro —instalados hace décadas— no soportan la demanda actual, disparada por el auge turístico. Hoteles, restaurantes y cafeterías operan con sistemas bifásicos y trifásicos de alto consumo que generan sobrecargas constantes en la red.

Durante las tormentas eléctricas de mayo y junio de 2026, varios transformadores explotaron en calles como Murguía, generando cortocircuitos visibles y chispas que dejaron sin luz al Zócalo y las zonas comerciales aledañas. Las lluvias se han convertido en detonante recurrente de fallas eléctricas masivas en el corazón de la capital.

La situación se agrava por las conexiones irregulares conocidas como “diablitos”, empleadas por vendedores ambulantes y puestos en vía pública para obtener energía sin planificación técnica alguna. Estas derivaciones clandestinas incrementan la carga sobre una red ya saturada, acelerando el deterioro de los transformadores y la frecuencia de los apagones.

El impacto económico es severo. Comerciantes del primer cuadro reportan pérdidas diarias por interrupción de servicios, descomposición de alimentos y daños a refrigeradores, cajas registradoras y equipos de cocina. Algunos negocios han cerrado temporalmente durante los cortes, afectando su capacidad de generar ingresos en plena temporada turística alta.

Oaxaca recibe anualmente millones de visitantes nacionales e internacionales que concentran su estancia en el centro histórico. Los apagones prolongados dañan la imagen de la ciudad como destino de clase mundial, generan quejas en plataformas digitales y disuaden a los viajeros de regresar o recomendar la capital oaxaqueña a otros turistas.

La Comisión Federal de Electricidad ha sido señalada como responsable directa del deterioro de la red. Aunque atiende emergencias puntuales tras las tormentas, vecinos y comerciantes critican la lentitud de respuesta, la falta de soluciones estructurales y la ausencia de un programa sostenido de modernización de transformadores para la zona histórica.

El problema no se limita al primer cuadro. Colonias como Reforma, Xochimilco e Infonavit también registran apagones frecuentes. En el Istmo de Tehuantepec y Salina Cruz, ciudadanos han organizado protestas y suspendido pagos a CFE en rechazo a los cortes constantes y a la falta de mantenimiento de la infraestructura regional.

Especialistas y comerciantes coinciden en que se requiere inversión urgente para modernizar la infraestructura eléctrica del centro histórico: nuevos transformadores de mayor capacidad, mantenimiento preventivo permanente y planificación coordinada entre CFE, el Municipio de Oaxaca y el gobierno estatal, antes de que los apagones profundicen el daño económico y turístico.

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