
A diez días del descarrilamiento, FGR mantiene en reserva datos clave de caja negra del Tren Interoceánico
A diez días de la tragedia del Tren Interoceánico, la Fiscalía General de la República no ha dado a conocer la información contenida en la caja negra de una de las locomotoras accidentadas. El siniestro ocurrió el 28 de diciembre de 2025 en Nizanda, Oaxaca, dejando 14 personas muertas.
El descarrilamiento se registró en el tramo ferroviario que conecta Salina Cruz con Coatzacoalcos, a la altura del municipio de Asunción Ixtaltepec. El convoy transportaba alrededor de 250 pasajeros cuando salió de las vías, provocando además más de un centenar de personas heridas, varias de ellas de gravedad.
La Fiscalía General de la República confirmó el 2 de enero de 2026 que la caja negra, conocida como “Pulser”, fue rescatada de una de las locomotoras. De acuerdo con la autoridad, los datos ya fueron extraídos y permanecen bajo resguardo como parte de las investigaciones oficiales.
Sin embargo, hasta el momento la FGR no ha informado públicamente sobre los hallazgos obtenidos del dispositivo. No se han revelado datos relacionados con la velocidad del tren, el funcionamiento del sistema de frenos ni las condiciones operativas previas al descarrilamiento, lo que ha generado críticas por falta de transparencia.
El “Pulser” es un registrador electrónico que documenta en tiempo real el comportamiento de la locomotora. Este dispositivo almacena información clave como velocidad, uso del acelerador, presión de frenos, dirección de avance y posibles alertas técnicas, elementos fundamentales para reconstruir un accidente ferroviario.
Especialistas señalan que el análisis de estos datos permite determinar si el siniestro fue consecuencia de un error humano, una falla mecánica o deficiencias en la infraestructura ferroviaria. Pese a su relevancia, la FGR únicamente ha informado que los peritajes continúan en distintas áreas técnicas.
El Tren Interoceánico es uno de los proyectos emblemáticos del gobierno federal para conectar el Pacífico con el Atlántico. El accidente del 28 de diciembre representa la mayor tragedia desde el inicio de operaciones del sistema ferroviario en el sur del país.
Tras el siniestro, surgieron señalamientos sobre presuntas irregularidades en la Línea Z. Reportes periodísticos y observaciones de la Auditoría Superior de la Federación habían advertido desde 2020 sobre curvas peligrosas, pendientes pronunciadas y deficiencias técnicas no corregidas oportunamente.
A la controversia se sumó la revelación de que el tren operaba sin un seguro vigente para pasajeros al momento del accidente, debido a que la licitación correspondiente fue declarada desierta días antes. Este hecho provocó indignación entre familiares de las víctimas y sectores sociales.
Mientras la investigación sigue abierta, legisladores de oposición han presentado denuncias penales por homicidio culposo y presunta corrupción contra funcionarios y empresarios vinculados al proyecto. En tanto, la falta de información sobre la caja negra mantiene la incertidumbre sobre las causas reales del accidente.

