Centro Kalan: 5 años de obras, 2 inauguraciones, 359 millones y no abre del todo

Centro Kalan: 5 años de obras, 2 inauguraciones, 359 millones y no abre del todo

Un día después de la apertura del Centro Nacional de Culturas de Salud y Bienestar, Kalan, El Universal visitó sus instalaciones. El acceso al centro, que pasó dos años sin operar, es a través de visitas guiadas y, a primera vista, el edificio que albergó la antigua sede del Departamento de Salubridad e Higiene parece no estar abierto al público, puesto que sus verjas y los guardas aparentan custodiar un edificio infranqueable.

Al preguntar por el acceso, los vigilantes piden dirigirse a una de las entradas donde el visitante debe registrarse para que el personal del museo lo reciba y guíe.

En los últimos años, la apertura de Kalan ha estado en medio de un proceso atropellado. Una historia que empezó cuando en 2021, durante la administración anterior, se pidió que la Secretaría de Salud entregara su edificio sede; a ello siguió una fallida inauguración en septiembre de 2024 e información oficial cruzada: desde los 282 mdp que indicó María Elena Álvarez-Buylla en la inauguración, a los 359 mdp del PEF 2024.

El recorrido por Kalan fue, además, la primera visita hecha por civiles. Al preguntar cómo funcionará el acceso, el personal indicó que se tiene proyectado que la asistencia sea por grupos en visitas guiadas, dato en el que está implícito que es necesario programar una cita. Desde la perspectiva de un usuario promedio, las vías para hacerlo son confusas, pues existen las redes sociales de la Secretaría de Salud, pero no hay una página web del Centro Kalan (antes existió una que ofrecía más información, pero fue bajada). Kalan, por cierto, dice abrir de lunes a viernes, de 9:00 horas a 15:00 horas.

Cordial y paciente, el personal del museo se muestra entusiasmado por la primera visita de usuarios al lugar. El proyecto, sin embargo —cuentan los trabajadores— contempla 12 salas, de las cuales sólo hay seis o siete abiertas (contando un área con frescos de Diego Rivera y una instalación sonora de Ariel Guzik). Así como una tienda Fonart, el jardín de la diversidad de la flora del país, una mediateca que aún no abre al público, y una glorieta con bustos de destacadas figuras en la historia de la medicina en México, un arco que va de Balmis a Ruy Pérez Tamayo.

En la inauguración fallida de Kalan se anunciaron áreas de las que pueden verse atisbos o que muy posiblemente sean diferentes (se sabrá hasta que las 12 salas puedan ser visitadas por el público): entonces, hace dos años, se enlistó que habría ocho salas expositivas, tres observatorios de reflexión, tres salas temporales, un “colisionador de ideas” y e1 jardín etnobiológico. Hoy es difícil saber con exactitud qué se preserva de ese primer proyecto, pero hay ciertas áreas que podrían ser muy fieles a al original: la sala que preserva seis frescos de Diego Rivera, dedicados a la salud, y la instalación/ instrumento musical de Guzik; también podrían serlo algunas parte de la sala que explora la relación entre la neurociencia y la respiración, así como el jardín etnobiológico.

Del proyecto actual, los trabajadores dicen que desconocen cuándo abrirán las 12 salas del museo en su totalidad: “No hay fecha”. No obstante, lo que el público sí puede ver hasta ahora es didáctico y enriquecedor. Una primera sala dedicada al artista cuya firma lleva el edificio: Carlos Obregón Santacilia, a quien se le debe mucho de la identidad arquitectónica de la ciudad, maquetas, planos, bocetos e imágenes que permiten adentrarse en su mundo. Otras salas profundizan en la historia de la vacunación, la aventura de Balmis para traer la vacuna contra la viruela a nuestro continente, los saberes tradicionales y sus rituales, la cosmovisión prehispánica, la herbolaria, los primeros cuidados de salud enseñados a las infancias desde espacios lúdicos (con una dentadura esculpida o bicicletas fijas, por ejemplo), las canciones de cuna en lenguas originarias y el impacto de la respiración en la actividad cerebral. El edificio, además, tiene los únicos vitrales que hizo Diego Rivera.

Después de cinco años de que iniciara el viacrucis para dar vida a Kalan y dos inauguraciones oficiales, en medio de polémicas diversas, el museo ha tocado por primera vez tierra más firme. Es un hecho, sin embargo, que este centro de cultura y ciencia en el que se ha volcado una inversión millonaria sigue, hoy por hoy, sin funcionar en su totalidad

A la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) se preguntó: ¿por qué al día siguiente de su inauguración, la apertura al público no está completa (el proceso es con visitas guiadas, etc)?, ¿por que la mitad del museo se encuentra cerrada?, ¿cuándo se abrirá completamente? La respuesta fue que, aunque se trabajó en el proyecto, la Secretaría de Salud es la instancia a quien sería más pertinente preguntar.

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