Paraíso amenazado

La importancia del sector turístico en la economía del país aumenta con el tiempo. Ha crecido a tasas anuales mayores a 9% en al menos dos rubros: entrada de visitantes internacionales e ingresos de divisas. Es dramático el caso de Cancún, y en Oaxaca que también contamos con sitios de interés envidiable para el turismo, gobierno y sociedad debemos ser cuidadosos para evitar que esta historia se repita.

En 2015, mientras el producto interno bruto nacional creció 2.6%, el PIB turístico lo hizo en 3.6%. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la demanda internacional está fuertemente concentrada en dos zonas: Quintana Roo (Cancún y la Riviera Maya) y Baja California Sur (Los Cabos). También, según la OCDE, la seguridad es una preocupación importante para los turistas de todo el mundo. La fórmula exitosa es, entonces, a mayor seguridad, un mayor número de visitantes.

Desafortunadamente, Quintana Roo, el estado nacional más visitado por el turismo extranjero, vivió la semana pasada dos hechos de violencia que fueron noticia a nivel internacional: los ataques a un bar en Playa del Carmen y a la fiscalía de Cancún; en ambos sucesos hubo víctimas fatales. Los hechos se dan pocos meses después de que se dio el cambio de gobierno estatal.

El documento da cuenta de que las corporaciones policiacas están infiltradas por la delincuencia organizada y que los recientes cambios en mandos medios y comandantes en la Fiscalía General estatal “no gustaron al grupo delictivo que venía operando”.

Para la población local, la ola de violencia no es nueva; ha estado presente desde hace varios meses, pero los disparos en un bar frecuentado por el turismo internacional y el ataque a oficinas de seguridad estatales hicieron que los ojos del país y del mundo voltearan a ver la zona. El informe presenta también como causas de la violencia a la disputa de plazas para la venta de drogas, el cobro de derecho de piso y las extorsiones.

El turismo —y la economía en general— requiere de seguridad para crecer. Cancún y la Riviera Maya, que cada año registran una cantidad de visitantes equivalente a la que reciben juntos Brasil y Argentina, no merecen ser dejados a merced de mafias criminales, o de lo contrario el sector que se ha convertido en un importante generador de divisas verá perdida su joya más preciada.

Editorial

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