
Tras simulacro de rescate y salvamento, la realidad golpea a Bahías de Huatulco: naufraga lancha y muere una mujer
Mientras en redes sociales la Secretaría de Turismo estatal presumía una supuesta atención de “primer mundo” en auxilio y salvamento para turistas en las Bahías de Huatulco, la realidad golpeó con fuerza tan solo unas horas después: una turista falleció tras el hundimiento de una embarcación en la playa Maguey.
Victoria Hernández Monroy, de 68 años y originaria del Estado de México, perdió la vida en el hospital del IMSS luego de ser rescatada en código rojo tras el accidente marítimo. Había llegado apenas la mañana de este viernes 18 de abril con su familia para disfrutar de un paseo por las bahías.
Horas después regresa en un ataúd al Estado de México, gracias a la negligencia de autoridades municipales, estatales y federales que promueven a Huatulco como destino seguro y no se preocupan por garantizar que playas y sitios de interés cuenten con los servicios necesarios para una recreación segura.
El hundimiento ocurrió alrededor de las 13:35 horas de este viernes, cuando la embarcación en la que viajaban 15 personas se fue a pique, presuntamente por exceso de peso. La emergencia puso a prueba los protocolos reales de rescate en uno de los destinos turísticos más promovidos por la Secretaría de Turismo del Gobierno de Oaxaca.

Aunque lancheros y prestadores de servicios náuticos reaccionaron y lograron salvar a 14 personas, el rescate de Victoria no fue suficiente. Fue trasladada con vida, pero en estado crítico, y horas después se confirmó su deceso.
El contraste entre el discurso oficial y los hechos no podría ser más evidente. Este mismo viernes, por la mañana, la Secretaría de Marina, en coordinación con Protección Civil y Bomberos del Ayuntamiento de Santa María Huatulco, realizó un simulacro de rescate marítimo para mostrar a turistas nacionales y extranjeros la supuesta capacidad de respuesta ante emergencias.
Sin embargo, este lamentable caso evidenció que una cosa es simular una emergencia bajo condiciones controladas, y otra muy distinta es responder eficazmente cuando el peligro es real, el tiempo apremia y las vidas están en juego. El simulacro no pudo evitar una muerte que pudo haberse prevenido con protocolos mejor implementados.
Según familiares de la víctima, contrataron la lancha poco después del mediodía en la playa Santa Cruz. Tras aproximadamente una hora de navegación, la embarcación comenzó a llenarse de agua y se hundió en cuestión de segundos.
Aunque todos portaban chalecos salvavidas, y varios lancheros que pasaban por la zona colaboraron en el rescate, la atención médica tardó en llegar al punto de urgencia. El caso deja preguntas sobre la verdadera capacidad de respuesta inmediata en situaciones reales.
Este hecho se suma a otro accidente ocurrido apenas el domingo anterior, cuando un hombre de la tercera edad falleció por ahogamiento en la bahía Cacaluta. Aunque fue rescatado por una embarcación y recibió primeros auxilios de prestadores turísticos, murió antes de que los paramédicos pudieran intervenir.
Ambos casos reflejan que, más allá de los eventos protocolarios y las fotos oficiales: en Huatulco aún queda mucho por hacer para garantizar la seguridad real de quienes lo visitan. Los simulacros pueden lucir bien ante las cámaras, pero es la atención en tiempo real la que salva vidas.

