Sexto viernes de Cuaresma, Viernes de Dolores, tradición de gran devoción

Sexto viernes de Cuaresma, Viernes de Dolores, tradición de gran devoción

Dentro de las celebraciones de la religión católica y algunas religiones cristianas, se encuentra el Viernes de Dolores o Viernes de Pasión, mismo que se conmemoró el día de ayer. Éste está enmarcado dentro de la Semana de la Pasión o mejor conocida como la quinta de la Cuaresma, previa a la celebración del Domingo de Ramos.

Los siete días que preceden a la Semana Santa se conocen como la Semana de Pasión, esto ocurre durante la Cuaresma. Lleva este nombre en referencia a los dolores de la Virgen María en la semana previa a la conmemoración de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Muchas veces el Viernes de Dolores es confundido con la festividad de Nuestra Señora de los Dolores (también conocida con Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad, Virgen de las Angustias o La Dolorosa), pero ésta se realiza en el mes de septiembre.

Dentro de las acciones religiosas que se llevan acabo, se realiza la misa por el Viernes de Dolores, en ésta se incluye una plegaria que medita sobre los dolores María, madre de Jesús, durante la crucifixión. Lleva por nombre “Stabat Mater” (Estaba la Madre, en latín).

Esta plegaría es atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi, data del siglo XIII. Lope de Vega fue quien tradujo al español los versos, mismos que se han vuelto canción en algunas ocasiones.

“La madre piadosa estaba junto a la cruz y lloraba mientras el hijo pendía. Cuya alma triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía”, dice uno de los párrafos de la plegaría.

La Pasión de Cristo refiere, en las religiones cristianas, a la agonía y sufrimiento que Jesús padeció desde su oración en el huerto de Getsemaní (justo antes de ser capturado por los romanos) hasta su muerte en la cruz.

Esta semana previa a la Semana Santa resulta fundamental para los creyentes cristianos porque es interpretada como un vehículo de salvación, a la par de confirmar a Jesús como hijo de Dios.

Este último punto es importante religiosamente porque la muerte de Jesucristo es vista como un signo de amor de Jesús por sus hermanos (la humanidad), ya que cuando éste se entregó a sus captores, sacrificó su vida por un bien mayor y es el perdón de los pecados.

La Semana Santa es una festividad religiosa que varía de fecha cada año, esto de acuerdo al calendario lunar, ya que no es fija. Puede conmemorarse en el mes de marzo o puede realizarse a principios del mes de abril.

También es conocida como la Semana Mayor dentro de las religiones cristianas, donde se conmemora el “Triduo Pascual”, es decir, los momentos de la Pasión, la Muerte y la Resurreción de Jesucristo. Es un periodo de ocho días que comienza con el Domingo de Ramos y culmina con el Domingo de Resurrección.

Está precedida por la Cuaresma que conmemora los más de 40 días que Jesucristo pasó en el desierto como tiempo de preparación, comprenden desde el Miércoles de Ceniza hasta la víspera del Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua.

En algunas religiones, la cuaresma es un periodo donde los feligreses realizan ayunos y penitencia, esto como preparación espiritual para conmemorar al hijo de Dios y pedir perdón por los pecados cometidos.

Durante este periodo, en la religión católica, los ministros de la iglesia usan vestimenta de color púrpura que simboliza la tristeza, el dolor, la penitencia, el duelo y el sacrificio. El cuarto domingo utilizan el color rosa. Mientras que el Domingo de Ramos usan el color rojo en honor a la Pasión de Cristo.

Debido a la pandemia por Covid-19, la Arquidiócesis Primada de México hizo un llamados a los fieles para conmemorar las actividades previas y de Semana Santa en casa y evitar aglomeraciones.

Informó que la celebración y conmemoración de los Días Santos se realizará a través de plataformas digitales, medios de comunicación y en caso de realizar actos litúrgicos, que éstos sean a la intemperie o dentro de las parroquias con un aforo del 30%.

El Viernes de Dolores en Oaxaca

El sexto viernes de Cuaresma es una tradición muy arraigada entre los oaxaqueños, que simboliza el objeto de devoción y veneración a la Madre de Dios en el Viernes de Dolores.

El color morado y los altares adornados con germinados de chía y flores de cucharilla adornan las calles de la ciudad, los espacios culturales y templos religiosos. La imagen de la Madre de Dios se convierte en la protagonista de esta fecha, en su semblante hay llanto y tristeza; es Viernes de Dolores, en la capital de Oaxaca.

El Viernes de Dolores es una de las tradiciones más antiguas de la ciudad. De acuerdo con documentos históricos, los altares de dolores comenzaron a colocarse en el siglo XVI.

Esta tradición se remontan a la época de la Colonia, cuando llega la primera imagen de la Dolorosa a Oaxaca, siendo esta el óleo que se encuentra en la capilla de San Cosme y San Damián, ubicada en el cruce de la avenida Independencia con la calle J.P. García.

Significado del Altar del viernes de Dolores

Los altares se preparan con anticipación desde la siembra del maíz, trigo, chía y lenteja en maceta de barro claro, junto con las figuras de “animalitos” hechos de arcilla porosa para que germinen los granos, depositándolos en un lugar húmedo y cerrado a la luz para que muestren una singular coloración, esto significa una ofrenda a la Virgen para pedir favores y el fruto (maná) de nosotros.

Aún con el paso de los años, los altares no han dejado de contar con plantas representativas como el romero, poleo, álamo, laurel, trébol, palmas y albahaca; estas son hierbas de temporada, que le dan un olor único al espacio donde se coloquen, cuyo significado radica en que estas plantas se usaron para embalsamar el cuerpo de Cristo.

Las coronas de cucharilla se obtienen de la flor que nace del sotol, proveniente de la villa de Etla y la región Mixteca, estas representan la corona de espinas de Cristo. También el altar cuenta con el trigo que significa los favores solicitados a la virgen y las toronjas con banderitas de papel simbolizan la riqueza del altar.

También se colocan vasos de agua de diferentes sabores como horchata, chilacayota, Jamaica y limón con chía; junto con las lámparas de aceite teñidas con colorantes rojo, morado, amarillo, verde y azul marino, representan “ El Dulce Llanto de la Madre de Dios”.

En el altar del Viernes de Dolores destacan los colores negro, morado, rojo y blanco.

 

Con información de Infobae y Agencias

 

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