
Se cae el Teatro al Aire Libre del malecón de Playa Abierta, en Salina Cruz, por fallas en construcción
El Teatro al Aire Libre y corredor del malecón de Playa Abierta, en Salina Cruz, Oaxaca, construido durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador con recursos federales superiores a los 54 millones de pesos, presenta severos daños provocados por el mar de fondo, dejando una imagen de destrucción que contrasta con la inversión realizada.
Las imágenes captadas por el buzo y ostionero Luis Alberto Ruiz Urquídez muestran el colapso de parte de la infraestructura levantada en la costa. El fuerte oleaje ha reducido amplios segmentos a escombros, mientras la erosión continúa avanzando sobre una obra considerada emblemática para el municipio.
Extrabajadores de Proyecsa e Ingenieros S.A. de C.V., empresa responsable del proyecto, sostienen que la construcción habría carecido de pilotes profundos y elevados capaces de soportar el impacto constante del mar, además de otros elementos indispensables para infraestructura ubicada en zonas costeras.

De acuerdo con esos testimonios, tampoco se habrían utilizado materiales con alta resistencia a la salinidad ni sistemas de protección especializados para estructuras expuestas al ambiente marino. Tales omisiones, de confirmarse mediante peritajes, abrirían cuestionamientos sobre el cumplimiento de las especificaciones técnicas y normativas federales.
La obra fue contratada por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) durante la administración encabezada por Román Guillermo Meyer Falcón. El expediente PMU/20/1/004 y la obra número 200791EP002 establecen que la primera etapa representó una inversión de 54 millones 97 mil 926.80 pesos.
La magnitud del deterioro ha generado cuestionamientos adicionales debido a que entre los restos visibles predominan fragmentos de concreto. Diversos testimonios señalan la ausencia de columnas y estructuras armadas perceptibles, situación que alimenta dudas sobre la calidad constructiva de un proyecto financiado con recursos públicos.

En caso de acreditarse fallas graves o vicios ocultos, tanto la empresa ejecutora como los responsables técnicos y funcionarios involucrados podrían enfrentar responsabilidades derivadas de las decisiones adoptadas durante el desarrollo de la obra. Las posibles omisiones tendrían que ser determinadas mediante investigaciones especializadas.
Mientras tanto, el fenómeno de mar de fondo continúa golpeando las costas del Pacífico y ha encontrado en Playa Abierta una nueva víctima. El episodio también exhibe la fragilidad de ciertas obras públicas frente a eventos naturales previsibles en una zona históricamente expuesta al embate del océano.
El material esparcido en el sitio representa además un riesgo para la población. La erosión ha dejado restos de concreto y estructuras expuestas que podrían provocar accidentes, motivo por el cual las autoridades han insistido en evitar el ingreso de personas al área afectada.

La zona fue acordonada por autoridades municipales y de Protección Civil para restringir el paso y prevenir incidentes. Más allá de los efectos del mar de fondo, el colapso de esta infraestructura reabre el debate sobre la planeación, supervisión y transparencia en las obras públicas construidas con recursos federales.
Fotos de Hiram Moreno

