Retornan migrantes a Oaxaca por fiestas decembrinas

Retornan migrantes a Oaxaca por fiestas decembrinas

Acompañado de su esposa Verónica Arellano, originaria del estado de Sinaloa y de sus cinco hijos, Nabor Hernández Manzano originario de San Juan Evangelista Analco, Ixtlán; trabaja en los Estados Unidos de Norteamérica desde hace 19 años

OAXACA.- Nabor Hernández Manzano es originario de San Juan Evangelista Analco, Ixtlán; trabaja en los Estados Unidos de Norteamérica desde hace 19 años, llevado por la necesidad que lo obligó a salir de su lugar de origen. Este lunes llegó a la Ciudad de Oaxaca acompañado de su esposa Verónica Arellano, originaria del estado de Sinaloa y de sus cinco hijos que nacieron en el país del Norte.

En Los Ángeles California trabaja de valet parking o aparcacoches, y reconoce que gracias a Dios le ha ido bien, con un poco de miedo por lo que ha dicho el Presidente electo Donald Trump, “pero confiamos en Dios de que no pase nada contra los paisanos”.

Recuerda que la necesidad de no tener lo que uno necesita en nuestros pueblos lo llevó a emigrar; ahora en un 70 por ciento aprendió a hablar el inglés, tiene a su esposa y cinco hijos, tres hombres y dos mujeres, todos ya con documentos de radicados. Sus hijos estudian, el grande se recibió de abogado en la Universidad de Arizona, una es maestra bilingüe; otro quiere ser detective y otros dos que irán a la Universidad. Todos nacieron allá, y ahora estará 24 días en Oaxaca, se regresan el 6 de enero y en ese lapso disfrutarán de las tlayudas, chapulines, tasajo, quesillo, y las fiestas con la música de viento.

“En principio es duro acostumbrarse allá porque la vida es muy rápida, pero es mejor la economía, acá es más duro, lamenta Nabor y en seguida comenta que “con los dólares le he arreglado la casa a mi mamá y me siento satisfecho porque lo he logrado”.

Explica que últimamente los oaxaqueños ya no están pasando al otro lado, porque el costo es de hasta 8 mil dólares y los riesgos son altos, al igual que mucha corrupción.

Verónica Arellano es originaria del estado de Sinaloa, y cuenta que a los seis años de edad llegó a los Estados Unidos en donde conoció a Nabor Hernández Manzano con quien vive desde hace 19 años; hoy llegó a Oaxaca por segunda ocasión y reconoce que “los oaxaqueños son muy trabajadores”.

“Venimos de California y aunque soy de Sinaloa me encanta Oaxaca, especialmente Analco que está muy bonito”.

Con información de Agencia JM

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