
Pueblos de la Mixteca de #Oaxaca sobreviven bebiendo lluvia y refrescos ante crisis extrema de agua y abandono
En la región Mixteca de Oaxaca, la escasez de agua potable ha alcanzado niveles críticos, obligando a habitantes de municipios como Santos Reyes Yucuná a recolectar lluvia para beber y bañarse. Con el 97.8% en pobreza extrema, según datos federales, el acceso al vital líquido es un lujo inalcanzable, agravado por sequías prolongadas y cambio climático.
La falta de infraestructura básica, como represas o pozos, deja a comunidades enteras sin suministro regular. En Santos Reyes Yucuná, familias racionan cada gota, recurriendo a refrescos como única alternativa hidratante, pese a su alto costo y bajo valor nutricional. Solo el 27.4% accede a alimentación adecuada, según Coneval.
El presidente municipal, Rafael Urbano, denuncia el desinterés de los gobiernos estatal y federal: “Solicitamos represas para garantizar agua potable, pero no hay visitas ni apoyo”. Mientras, el gobierno federal incrementa impuestos a bebidas azucaradas, ignorando que estas son el recurso desesperado de los pobres, en un ciclo vicioso de salud precaria y obesidad.
En redes sociales, el tema genera indignación: posts recientes de Azteca Noticias destacan cómo la Mixteca “bebe lluvia y refrescos por necesidad”, con videos virales mostrando tanques improvisados y testimonios de mujeres que caminan horas por agua. Usuarios exigen acción urgente ante esta crisis humanitaria.
Ante esta crítica situación, han surgido soluciones innovadoras emergentes de la sociedad civil, como los waru warus prehispánicos combinados con atrapanieblas, impulsados por organizaciones como EECO A.C. Estas técnicas capturan niebla y lluvia para cultivos y consumo, pero requieren inversión estatal para escalar y combatir la desertificación regional.
El gobierno de Oaxaca lanzó el Programa de Agua Potable con 30 hidrantes móviles y 110 bordos de captación, pero expertos critican su insuficiencia ante un problema estructural: no hay lluvias. La Mixteca clama por políticas integrales, como reforestación, para romper el ciclo de sed y marginación.

