POLÍTICA EXPRÉS | * Trump y México: una escalada anunciada que amenaza con desbordar la relación bilateral

POLÍTICA EXPRÉS | * Trump y México: una escalada anunciada que amenaza con desbordar la relación bilateral

La postura de Donald Trump hacia México está entrando en una fase peligrosa. Su insistencia en que el gobierno mexicano “no puede o no quiere” desarticular a los cárteles prepara el terreno para una escalada inédita. Trump ha convertido el combate al fentanilo en su cruzada política y amenaza con imponer acciones unilaterales.

Desde 2025, Trump aceleró su narrativa calificando a varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, un movimiento que habilita operaciones antiterroristas fuera de su territorio. Esto no es mera retórica electoral: también los declaró “combatientes ilegales” en un supuesto conflicto armado, creando la justificación legal para ataques directos dentro de México.

La reciente operación en Venezuela, con la captura y extradición de Nicolás Maduro, funciona como advertencia silenciosa. Trump presume la acción como prueba de que Estados Unidos puede actuar sin pedir permiso. Ahora su administración considera a México el siguiente objetivo, especialmente mientras Claudia Sheinbaum mantenga su rechazo a intervenciones militares extranjeras y.

Trump ha insinuado repetidamente que “algo debe hacerse con México”, acusando al país de permitir que el fentanilo “inunde” Estados Unidos y mate a decenas de miles. Esta narrativa simplifica un problema complejo, pero crea apoyo interno para medidas agresivas. Su base política exige firmeza sin matices y Trump responde gustoso.

La combinación de presión interna, un Congreso republicano alineado y el costo humano del fentanilo crea condiciones políticas para acciones unilaterales. Trump podría ordenar ataques contra infraestructura criminal, drones contra capos específicos o incluso incursiones quirúrgicas. El precedente venezolano demuestra que la Casa Blanca está dispuesta a ignorar sensibilidades diplomáticas.

Aunque México ha logrado decomisos históricos, capturas importantes y mantiene cooperación activa en inteligencia, estas acciones son descartadas públicamente por Trump. Su discurso subraya corrupción, control territorial y debilidad institucional. Esta narrativa refuerza la idea de “incapacidad mexicana”, justificación clásica para intervenciones unilaterales presentadas como defensa propia.

Sin embargo, México no es un Estado fallido. Sus fuerzas especiales, particularmente la Marina y unidades élite del Ejército, han capturado líderes de alto perfil. Además, opera programas coordinados con agencias estadounidenses. El problema real radica en la magnitud de los cárteles, su armamento moderno y su infiltración institucional persistente.

Aceptar tropas estadounidenses sería políticamente imposible. La historia latinoamericana está marcada por intervenciones que dejaron heridas profundas. Sheinbaum lo sabe y defiende la soberanía nacional como línea roja. Pero rechazar esa intervención podría alimentar el argumento trumpista de incapacidad, exactamente la narrativa que la Casa Blanca parece querer consolidar ahora.

La vía militar unilateral no solo violaría la soberanía mexicana: también desataría consecuencias regionales imprevisibles. Escalaría la violencia, desestabilizaría zonas fronterizas y pondría en riesgo el comercio bajo el USMCA. Además, obligaría a México a responder diplomáticamente y quizá militarmente, abriendo un frente innecesario entre dos socios estratégicos inevitables.

Ciertamente, México necesita apoyo internacional en este rubro, pero en inteligencia, tecnología y desarticulación financiera, no intervenciones m directas. Trump utiliza la crisis del fentanilo como arma política, no como política pública responsable. Su escalada anunciada exige que México fortalezca su estrategia y diplomacia, antes de que la retórica estadounidense se convierta en hechos consumados.

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