POLÍTICA EXPRÉS | * Triunfalismo engañoso: Sheinbaum y Jara celebran reducción de pobreza… financiada con deuda

POLÍTICA EXPRÉS | * Triunfalismo engañoso: Sheinbaum y Jara celebran reducción de pobreza… financiada con deuda

El gobierno de Claudia Sheinbaum a nivel federal y el de Salomón Jara en Oaxaca celebran con bombo y platillo la reducción de la pobreza en más de seis puntos porcentuales. Ambos mandatarios la presentan como un triunfo de su política económica, ocultando que se trata de un alivio artificial y de corto plazo.

Efectivamente, los indicadores muestran mejoras: menos familias en pobreza extrema, más acceso a salud y alimentación. Sin embargo, lo que no se dice es que estas cifras descansan casi por completo en transferencias en efectivo. Una fórmula sencilla: repartir dinero hoy, sin garantizar condiciones de autosuficiencia mañana.

En Oaxaca, siete de cada diez hogares reciben algún apoyo federal. Pensión para Adultos Mayores, Becas Benito Juárez, Sembrando Vida o Producción para el Bienestar son el motor de este aparente éxito. Sin ellos, los números se desploman. No es un cambio estructural: es dependencia gubernamental disfrazada de política económica.

El problema central es que estos apoyos provienen de deuda. En los últimos seis años, la deuda pública del país prácticamente se ha duplicado, alimentada por créditos internacionales. El dinero que hoy se reparte no es producto de mayor crecimiento económico, sino de préstamos que alguien tendrá que pagar.

De ahí que la narrativa oficial sea peligrosa. Sheinbaum y Jara celebran como un logro histórico lo que en realidad es un espejismo. Sin infraestructura, sin empleos formales, sin inversión productiva suficiente, la pobreza no se reduce de manera sostenible. Se administra políticamente, pero no se resuelve.

Las transferencias alivian la urgencia inmediata de las familias, pero no generan riqueza. Si el flujo de recursos se detuviera, la pobreza volvería a dispararse. No hay mejoría estructural en educación, vivienda o empleo formal. ¿Qué celebran entonces los gobiernos de Morena? Cifras útiles para el aplauso y la propaganda.

Este mecanismo no es nuevo. Gobiernos anteriores también usaron subsidios, aunque nunca en la escala actual ni con un endeudamiento tan elevado. La diferencia es que hoy se presenta como un “modelo de bienestar”, cuando en realidad es un círculo vicioso de gasto creciente y deuda cada vez más pesada.

El costo de esta estrategia será enorme. México está hipotecando su futuro para financiar un presente que luce mejor en los números, pero que no prepara a la población para sostenerse sin apoyos. Las transferencias son paliativos; la verdadera solución requiere inversión productiva, empleo formal y un Estado eficiente.

La narrativa triunfalista de Sheinbaum y Jara busca convencer de que México está mejor que nunca. Pero la realidad es más cruda: sin dinero prestado, la pobreza persistiría en niveles similares. El supuesto éxito es, en el fondo, la prueba de una economía que no logra sostener a su gente.

Por eso, más que celebrar, deberíamos preocuparnos. La reducción de la pobreza con deuda es pan para hoy y hambre para mañana. El país necesita menos propaganda y más soluciones de fondo. Lo demás es engaño: un espejismo que tarde o temprano se disipará, dejando la factura sobre la mesa.

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