POLÍTICA EXPRÉS | * Peaje millonario, seguridad ausente: la tragedia diaria en la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan

POLÍTICA EXPRÉS | * Peaje millonario, seguridad ausente: la tragedia diaria en la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan

La supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan, inaugurada en 1994 durante los gobiernos de Carlos Salinas y Diódoro Carrasco, se ha convertido en un símbolo del abandono institucional. A pesar de generar más de mil millones de pesos anuales por peaje, Capufe no invierte en mantenimiento ni seguridad, dejando vidas humanas en riesgo constante.

Los hoyancos, desniveles y tramos sin señalización son una constante en esta vía. Conductores denuncian que la infraestructura ha quedado obsoleta ante el flujo de más de 7 mil vehículos diarios. El cobro elevado no se refleja en mejoras, lo que convierte cada viaje en una ruleta rusa para usuarios desprevenidos.

Los accidentes fatales son frecuentes. El 14 de mayo de 2025, un choque múltiple en el kilómetro 28 dejó 21 muertos, entre ellos una mujer embarazada. Este tipo de tragedias se repite, señalando que la autopista carece de medidas preventivas, diseño seguro y supervisión constante, mientras Capufe guarda silencio ante la sociedad.

A la peligrosidad por accidentes se suma la violencia. Asaltos y homicidios han marcado tramos entre Cuacnopalan y Miahuatlán, donde transportistas y automovilistas han sido víctimas de robos con consecuencias mortales. La falta de vigilancia efectiva evidencia la indiferencia de las autoridades frente a quienes pagan peaje y arriesgan sus vidas.

El diseño original, de un solo carril por sentido, no soporta el tránsito actual. Los intentos de mantenimiento han sido mínimos y aislados. La ampliación o modernización de la vía sigue siendo un tema pendiente, mientras la autopista sigue cobrando tarifas altas sin garantizar seguridad ni condiciones adecuadas de circulación.

Los tramos más peligrosos registran colisiones reiteradas. En 2023 y 2024, choques frontales y volcaduras dejaron decenas de muertos, incluidos migrantes y estudiantes. Estos episodios ponen en evidencia que la autopista Cuacnopalan-Oaxaca no sólo está descuidada, sino que se ha convertido en un corredor de muerte donde los accidentes son inevitables.

La autopista debería ser un eje de desarrollo económico y transporte seguro, pero la realidad es otra. Capufe obtiene ingresos millonarios diariamente, mientras los usuarios pagan con su seguridad y sus vidas. La falta de interés institucional es un abandono que raya en la negligencia, agravando la percepción de impunidad en la vía.

Los altos cobros en las casetas contrastan con la ausencia de infraestructura básica: señalización, iluminación, mantenimiento de pavimento y atención a emergencias. Esta contradicción revela la prioridad de Capufe: maximizar ganancias, no proteger a quienes transitan por la 135D. La carretera ha sido convertida en un negocio rentable, pero mortal.

La solución requiere inversión inmediata en ampliación de carriles, reparación de tramos dañados, vigilancia constante y prevención de delitos. La indolencia de Capufe ante accidentes y violencia refleja un fracaso institucional que exige rendición de cuentas. Los ciudadanos y transportistas no pueden seguir pagando por la incompetencia de las autoridades.

El abandono de la supercarretera Cuacnopalan-Oaxaca es un reflejo del desinterés histórico del Estado hacia la seguridad vial y la protección ciudadana. Capufe tiene en sus manos recursos suficientes para cambiar esta realidad, pero la inacción prolongada ha convertido la autopista en una vía de muerte, peaje caro y tragedias evitables.

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