POLÍTICA EXPRÉS | *México ante Trump: del comercio al chantaje

POLÍTICA EXPRÉS | *México ante Trump: del comercio al chantaje

Donald Trump no negocia, impone. La relación comercial entre México y Estados Unidos ha dejado de ser un diálogo entre socios para convertirse en una dinámica de sumisión. Cada arancel impuesto no es solo una medida económica, sino una ofrenda exigida para mantener la “amistad” de Washington.

México ha evitado un colapso inmediato. Eso es cierto. Pero lo ha hecho cediendo soberanía regulatoria y aceptando reglas impuestas unilateralmente. Pagar 25% de arancel por autos y fentanilo, y 50% en acero, aluminio y cobre no es una victoria; es un rescate pagado con sangre económica.y

La narrativa de Trump está a la vista: los aranceles fortalecen a Estados Unidos. No importan los tratados ni las reglas de la OMC; importa la percepción de fuerza. México, una vez más, se acomoda en la lógica del miedo, buscando treguas temporales en lugar de construir poder estructural.

Detrás de estos “acuerdos” hay un trasfondo geopolítico peligroso. Mientras México elimina barreras no arancelarias y cede a negociaciones urgentes, Trump gana tiempo de campaña, acumula capital político y mantiene viva la imagen del “México problema” que solo él puede controlar.

En paralelo, detenciones recientes y concesiones en materia de seguridad parecieran diseñadas para contentar a Washington. La justicia mexicana empieza a parecer una herramienta diplomática más, intercambiada como fichas de dominó en un tablero en el que sólo uno mueve las piezas.

Mientras otros países intentan resistir o redefinir sus vínculos con Estados Unidos, México actúa con desesperación. India y Corea del Sur asumen costos, pero negocian desde la estrategia. Canadá marca postura política. México, en cambio, busca aplazar su sentencia sin escribir un plan propio.

El 31 de octubre no será solo una fecha de corte comercial. Será una prueba de madurez política para Claudia Sheinbaum. ¿Seguirá administrando la crisis que heredó? ¿O se atreverá a trazar un nuevo mapa de negociación que no parta del miedo, sino de los intereses propios?

Omar García Harfuch, el súper secretario mexicano de Seguridad federal, cada vez más visible en la relación bilateral, representa un reacomodo silencioso. Pero ni la seguridad ni la política exterior deben ser dirigidas desde las sombras o las urgencias. México necesita estrategia, no improvisación ni ofrendas para apaciguar al vecino del norte.

Trump usa el comercio como garrote y la diplomacia como espectáculo. México, hasta ahora, ha sido público y víctima a la vez. Si no redefine su papel, seguirá pagando por la estabilidad sin jamás obtenerla. La paz comercial no puede comprarse con tributos, ni con miedo.

Entre julio y octubre, Trump subirá el precio. No será sorpresa. La pregunta real es si México seguirá pagando con sumisión o si, por fin, responderá con dignidad estratégica. Porque esto ya no es solo un tema económico: es el alma misma de nuestra soberanía en juego.

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