POLÍTICA EXPRÉS | El Crestón: Traición Verde al Patrimonio Natural.- El Cerro del Crestón no solo es una formación geográfica: es pulmón, es barrera natural, es reserva ecológica vital para la ciudad de Oaxaca

POLÍTICA EXPRÉS | El Crestón: Traición Verde al Patrimonio Natural.- El Cerro del Crestón no solo es una formación geográfica: es pulmón, es barrera natural, es reserva ecológica vital para la ciudad de Oaxaca

El Cerro del Crestón no solo es una formación geográfica: es pulmón, es barrera natural, es reserva ecológica vital para la ciudad de Oaxaca. Hoy, ese bien común está en riesgo por decisiones municipales que huelen más a corrupción que a planeación. Una traición a los oaxaqueños orquestada desde el cabildo.

La derogación del acuerdo que protegía el uso de suelo en esta zona deja al descubierto las verdaderas prioridades del gobierno de Raymundo Chagoya. ¿Quién gana con esta medida? Inmobiliarias voraces. ¿Quién pierde? Todos: el medio ambiente, los ciudadanos y las futuras generaciones.

Resulta alarmante que se haya eliminado esta protección sin consultar al Consejo Técnico Asesor, ni presentar estudios técnicos o de impacto ambiental. ¿Dónde quedó la legalidad? ¿Dónde quedó la transparencia? El proceso fue opaco y apresurado, como quien tiene algo que esconder.

La complicidad es evidente. Cambiar el uso de suelo en una reserva natural no es un simple trámite administrativo: es abrir la puerta al despojo de un territorio estratégico para la recarga de acuíferos y la regulación del clima urbano. ¿Acaso eso no importa al cabildo?

Mientras se festejaba la Guelaguetza, el cabildo ejecutó esta maniobra. Aprovecharon la distracción colectiva para entregar el Crestón a intereses privados. Esa fecha no fue casualidad: fue oportunismo político disfrazado de modernización urbana.

Organizaciones ambientales, colegios de urbanistas y ciudadanos no están dispuestos a permitirlo. Y tienen razón: esta decisión no solo es ecocida, es también ilegal y socialmente insostenible. La ciudad no necesita más cemento, necesita agua, sombra, aire limpio y justicia ambiental.

Las autoridades federales —Semarnat, Profepa, Conafor— tienen la obligación de intervenir. No pueden permitir que una zona protegida desde hace más de tres décadas sea entregada al mejor postor. La omisión institucional sería complicidad directa en este atentado ambiental.

Detrás de esta decisión no hay visión de desarrollo, hay ambición de poder y dinero. Noé Jara y su grupo han convertido al joven Chagoya en un instrumento. Gobernar no es obedecer intereses, es servir al pueblo. Y aquí se ha gobernado a espaldas de la ciudadanía.

El rechazo popular no es gratuito: es la consecuencia del desprecio a las voces ciudadanas, de una gestión fallida que prioriza lo inmobiliario sobre lo indispensable. El Crestón debe seguir siendo reserva ecológica, no reserva de lucro para los poderosos.

El futuro no se construye con más edificios, sino con decisiones responsables. Urge revertir esta traición, reponer la legalidad y proteger el Cerro del Crestón. Aún estamos a tiempo de impedir que la complicidad y la corrupción borren de un plumazo lo que la naturaleza tardó siglos en formar.

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