
Perú rompe relaciones con México y expulsa a embajadora, tras el asilo a ex primera ministra, Betssy Chávez
El gobierno de Perú, bajo la presidencia de José Jerí, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México este lunes 3 de noviembre, tras el asilo concedido a la ex primera ministra Betssy Chávez. Esta medida responde a acusaciones de interferencia en asuntos internos peruanos.
Chávez, vinculada al fallido golpe de Estado de Pedro Castillo en 2022, se refugió en la embajada mexicana en Lima, lo que el canciller Hugo de Zela calificó como un “acto inamistoso”.
Betssy Chávez, investigada por rebelión y coautora del intento de disolución del Congreso en 2022, solicitó asilo político a México el viernes anterior. El gobierno de Claudia Sheinbaum lo aprobó rápidamente, argumentando protección humanitaria y respeto a la Convención de Asilo Diplomático de 1954. Esta decisión exacerbó tensiones previas, como la expulsión del embajador mexicano Pablo Monroy en 2022 por declaraciones de AMLO sobre Perú.
A través de su cuenta oficial en X, el presidente José Jerí comunicó directamente la decisión, enfatizando la defensa de la soberanía peruana. “No toleraremos interferencias repetidas”, escribió, informando que la medida incluye la declaración de persona non grata a la representación mexicana. El post, con miles de interacciones, generó apoyo nacionalista y críticas internacionales, reflejando la polarización en redes sociales.
La embajadora encargada de México en Perú, Karla Tatiana Ornelas Loera, fue notificada por el canciller Hugo de Zela sobre un plazo perentorio de 72 horas para abandonar el país. Ornelas, diplomática de carrera desde 2022, lideraba la sede tras la salida de Monroy. Perú reforzó la seguridad alrededor de la embajada en Lima para evitar incidentes.
México rechazó la ruptura como “excesiva y desproporcionada”, defendiendo su derecho soberano al asilo y acusando a Perú de violar normas internacionales. Voces en redes sociales destacaron el impacto en la comunidad peruana en México, con llamados a la mediación de la OEA. Analistas ven esto como escalada en la crisis post-Castillo.
Las implicaciones incluyen el cierre de embajadas y consulados mutuos, afectando a miles de migrantes y el comercio bilateral, valorado en cientos de millones de dólares anuales. Esta crisis diplomática podría influir en foros regionales como la CELAC, profundizando divisiones ideológicas en América Latina.

