
Persistente desabasto de medicamentos agrava atención médica y pone en riesgo a pacientes crónicos en hospitales
El desabasto de medicamentos para diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas continúa afectando a pacientes del IMSS e IMSS-Bienestar en Oaxaca, pese a los reportes oficiales que aseguran avances en el suministro. La diferencia entre las cifras institucionales y las denuncias ciudadanas mantiene abierta una crisis que compromete la atención médica cotidiana.
La problemática no responde a un solo factor, sino a una combinación de fallas estructurales acumuladas durante varios años. La transición de los Servicios de Salud de Oaxaca hacia IMSS-Bienestar, deficiencias logísticas, infraestructura insuficiente y dificultades en el abastecimiento nacional han provocado interrupciones constantes en la entrega de medicamentos esenciales.
A nivel nacional, el IMSS reconoció durante 2024 que dejó de surtir más de 11.5 millones de piezas de medicamentos, afectando principalmente tratamientos oncológicos, antidiabéticos, antihipertensivos y fármacos para salud mental. Oaxaca resiente especialmente estas carencias debido a su compleja geografía y dispersión poblacional.
La situación adquiere mayor gravedad porque la hipertensión representa la principal causa de muerte en Oaxaca, mientras la diabetes ocupa el segundo lugar. La falta de tratamientos oportunos incrementa el riesgo de complicaciones cardiovasculares, insuficiencia renal, accidentes cerebrovasculares y otras emergencias médicas potencialmente mortales para miles de pacientes.
Las autoridades estatales e IMSS-Bienestar sostienen que el sistema registra avances importantes mediante las estrategias “Rutas de la Salud” y “Receta Siempre Surtida, Cero Rechazo”. Informan niveles de abastecimiento de entre 80 y 85 por ciento, con cifras cercanas al 90 por ciento en algunas unidades especializadas.
La versión oficial también señala que existen entregas semanales o quincenales de medicamentos y que, cuando alguna clave no está disponible, los pacientes deben recibir seguimiento por parte de los responsables de cada unidad médica para encontrar alternativas terapéuticas que permitan mantener sus tratamientos sin interrupciones prolongadas.
Sin embargo, pacientes y trabajadores sostienen una realidad distinta. Durante julio de 2026 se denunciaron faltantes persistentes en diversas clínicas del IMSS en la capital oaxaqueña, donde usuarios afirmaron salir de las farmacias únicamente con la respuesta de que los medicamentos simplemente no estaban disponibles.
Entre las unidades señaladas aparecen la Clínica 65, la UMF número 1, la Clínica 35 y el Hospital Regional de Zona número 1 “Dr. Demetrio Mayoral Pardo”. Las principales carencias corresponden a insulina NPH, combinaciones para diabetes, antihipertensivos, medicamentos para glaucoma y suplementos nutricionales destinados a adultos mayores.
Los afectados relatan que deben esperar durante semanas para conseguir sus tratamientos, realizar largas filas sin resultados positivos y, finalmente, comprar los medicamentos en farmacias privadas con recursos propios, lo que representa un gasto considerable para familias con ingresos limitados y pacientes de edad avanzada.
La crisis también alcanzó al Hospital Civil “Doctor Aurelio Valdivieso”, donde trabajadores sindicalizados denunciaron durante junio de 2026 un abastecimiento estimado entre 30 y 50 por ciento, además de falta de insumos básicos, autoclaves descompuestas y limitaciones para realizar cirugías distintas a las urgentes.
IMSS-Bienestar respondió que el hospital mantenía operaciones normales y atribuyó parte de las inconformidades a un conflicto sindical. No obstante, los trabajadores difundieron videos para respaldar sus denuncias, insistiendo en que el desabasto era real, lo que motivó posteriormente una supervisión de autoridades federales.
Las denuncias también alcanzan clínicas rurales, particularmente en comunidades del Istmo, donde pacientes reportan ausencia de insulina, jeringas, paracetamol y material médico indispensable. En numerosos casos, los enfermos deben trasladarse largas distancias o asumir costos adicionales para continuar con sus tratamientos.
Otro factor señalado por trabajadores y usuarios es la reducción del catálogo de medicamentos disponibles dentro de IMSS-Bienestar, que habría pasado de aproximadamente 2 mil 753 a mil 929 claves. Esta disminución limita las alternativas terapéuticas y dificulta la continuidad de tratamientos para enfermedades crónicas.
Aunque oficialmente existe el mecanismo denominado “Receta Siempre Surtida”, numerosos pacientes aseguran que, al acudir a las farmacias institucionales, únicamente reciben la respuesta de que no hay existencia, sin orientación efectiva, seguimiento oportuno o soluciones inmediatas para evitar la interrupción de sus tratamientos médicos.
La persistencia del desabasto evidencia que, más allá de los porcentajes oficiales de abastecimiento, miles de pacientes continúan enfrentando obstáculos para obtener medicamentos indispensables. La brecha entre los informes institucionales y la experiencia cotidiana de usuarios y trabajadores mantiene vigente una problemática con consecuencias directas sobre la salud pública en Oaxaca.

