Ómicron: duro golpe a mercados, nueva pandemia financiera

Ómicron: duro golpe a mercados, nueva pandemia financiera

La primera reacción de los inversionistas globales fue pasar sus capitales a instrumentos refugio
La nueva variante de coronavirus B.1.1.529, identificada el pasado viernes con la letra ómicron, ha causado mucha preocupación e incertidumbre sobre el futuro de la pandemia. Esta variante fue reportada por primera vez en Sudáfrica y en pocos días se extendió con rapidez hacia más de 15 países en los cinco continentes del mundo, entre los que destacan Australia, Canadá y la mayoría del continente europeo.

De acuerdo con los reportes de la OMS se ha clasificado como “variante de preocupación”, por lo que muchos países han retomado algunas medidas restrictivas para así evitar la transmisión del virus dentro de sus fronteras. Tal es el caso de Estados Unidos imponiendo restricciones de viajes aéreos desde algunos países del continente africano, en donde se reportaron los primeros casos.

Los efectos financieros no se hicieron esperar con la aparición de esta nueva variante de covid-19. Las bolsas alrededor del mundo se desplomaron ante el riesgo de nuevas medidas de aislamiento por la propagación del virus. El pasado viernes destacaron las caídas del Dax30 (-4.15%) en Alemania, del FTSE100 (-3.64%) en el Reino Unido, del Nikkei225 (-2.53%) en Japón, del S&P500 (-2.27%) en EU y del IPC (-2.24%) en México.

Las empresas que sufrieron mayores pérdidas en el mercado accionario debido a la aparición de la nueva ola y la variante ómicron fueron las turísticas: aerolíneas, cruceros y hoteleras. Entre ellas se encuentran Carnival Corporation (-10.96%), Air France (-9.67%), American Airlines (-8.79%), Delta Airlines (-8.34%), y Marriot International (-6.45%).

Se puede notar que, ante la preocupación y el temor provocado por la noticia, salió dinero del mercado de renta variable para colocarse en activos refugio, como son los bonos gubernamentales, algunas divisas de economías avanzadas y el oro.

En el mercado de renta fija, las tasas de rendimiento de largo plazo de los bonos del Tesoro sufrieron grandes caídas como respuesta a otro posible confinamiento que ponga en riesgo el crecimiento económico y desincentive la demanda de bienes y servicios.

En el mercado cambiario, las divisas de los mercados emergentes se depreciaron ante la mayor aversión al riesgo que causó la aparición de una nueva variante de covid-19, que al parecer es más infecciosa que la variante delta. Por otro lado, las divisas de economías avanzadas se apreciaron ante la mayor demanda, por considerarse como activos refugio.

Incluso el bitcoin, al que muchos arguyen como un activo refugio similar al oro por su oferta limitada, no se salvó de los efectos causados por la nueva variante.

Tuvo un retroceso de -8.83%, evidenciando una vez más que no puede considerarse como un activo refugio, al demostrar recurrentemente ser susceptible a la volatilidad en los mercados.

De igual modo, el petróleo se posiciona como uno de los activos con mayor grado de afectación ante el temor de que una nueva ola de contagios frene el crecimiento y la demanda de combustibles, con una caída del 10% en sus precios en tan sólo un día. Los futuros del precio del barril Brent pasaron de 82.22 a 72.72 dólares, así como también los futuros del barril WTI pasaron de 77.41 a 68.15 dólares. Sin embargo, en la siguiente sesión lograron recuperar un poco de lo perdido aumentando su precio 2.49 y 4.74%, respectivamente.

Sin duda el panorama no pinta mejor de lo que esperábamos. Ante una nueva ola, que parece estar impulsada por las bajas temperaturas y con una nueva variante más infecciosa, se pone en riesgo la recuperación económica. Y tomando en cuenta que la inflación aún no cede y parece ser no tan transitoria como se pensaba, el reto se torna más difícil.

No hay que olvidar que siguen presentes las disrupciones en las cadenas globales de valor, los cuellos de botella persisten y los costos de transporte siguen muy elevados. Todos estos factores condicionados por una nueva ola podrían restringir por más tiempo a los bancos centrales de comenzar a tomar medidas más restrictivas para combatir la inflación.

Esperemos que los estudios sobre la efectividad de las vacunas contra la variante ómicron resulten favorables y, de no ser el caso, que las farmacéuticas logren desarrollar una vacuna que combata a esta nueva variante de forma efectiva lo más rápido posible, para así evitar, en primer lugar, que siga muriendo gente a causa de este terrible virus y, en segundo lugar, otra caída en la actividad económica, la cual indirectamente afecta inmensamente el bienestar de las personas.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

 

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