
#Oaxaca: la supercarretera Barranca Larga-Ventanilla, de vía rápida a la playa a trampa mortal para conductores
La supercarretera Barranca Larga-Ventanilla, inaugurada el 4 de febrero de 2024, se ha convertido en la vía más peligrosa de Oaxaca. En menos de dos años, ha dejado un saldo de al menos 18 personas muertas y más de 60 heridas, convirtiendo el trayecto en un corredor de tragedias.
Diseñada para conectar en tres horas la capital oaxaqueña con la costa del Pacífico, la carretera prometía impulsar el turismo y el comercio regional. Sin embargo, errores de construcción, falta de señalización y la caída constante de taludes no protegidos han transformado esa promesa en un riesgo latente.
De acuerdo con los reportes de Caminos y Puentes Federales (Capufe), entre febrero de 2024 y abril de 2025 se registraron 64 accidentes, con 38 personas heridas y un fallecido. No obstante, medios y cuerpos de emergencia contabilizan 18 muertes, 62 heridos y al menos 73 percances hasta noviembre de 2025.

El incremento de siniestros se ha concentrado en 2025. En febrero, un taxi volcó dejando cuatro víctimas mortales; en marzo, un choque entre una Urvan y un camión cobró tres vidas. Durante julio y agosto, lluvias intensas provocaron derrumbes en los kilómetros 70 al 74, bloqueando parcialmente la vía.
La falta de muros de contención y el diseño de curvas cerradas en zonas montañosas elevan el riesgo de accidentes fatales. Conductores frecuentes denuncian la ausencia de iluminación en túneles y la escasa señalización preventiva, especialmente en tramos de niebla densa o propensos a deslaves.
A ello se suma la falta de coordinación en emergencias. El reciente choque del 3 de noviembre, donde murió un hombre y seis personas resultaron heridas, evidenció la desorganización institucional: bomberos de Oaxaca suspendieron su apoyo en la zona tras ser obligados por Capufe a pagar peaje.

Las estadísticas revelan que la Barranca Larga-Ventanilla concentra una proporción desmedida de accidentes respecto a su longitud y aforo. Con apenas 104 kilómetros, supera el índice de siniestralidad de la autopista Cuacnopalan-Oaxaca, pese a tener menos tráfico.
Las causas más comunes de los percances son el exceso de velocidad, la imprudencia al conducir y las condiciones deficientes de la carpeta asfáltica. En temporada de lluvias, los deslaves y el reblandecimiento de taludes agravan el peligro para automovilistas y transportistas.
La Guardia Nacional ha implementado operativos como “Carrusel” para controlar la velocidad, pero usuarios señalan que las medidas son insuficientes. La diputada federal Margarita García, del Partido del Trabajo, propuso en el Congreso una auditoría técnica para investigar posibles irregularidades en la obra.

Con una inversión de más de 12 mil millones de pesos, la supercarretera que debía simbolizar progreso hoy es sinónimo de tragedias. Lo que debía ser un camino hacia el desarrollo de la Costa oaxaqueña se ha convertido en la vía rápida más riesgosa del estado.

