
Oaxaca: desaparición de adolescentes se dispara en 2026; autoridades temen redes de explotación sexual
Oaxaca registra una alarmante ola de desapariciones de mujeres en 2026. Hasta mediados de abril, la Fiscalía General del Estado emitió 129 fichas de búsqueda, de las cuales 38 casos permanecen sin resolver, según reportes de la Unidad de Búsqueda de Personas No Localizadas (DNOL).
El dato más preocupante es que hasta el 80 por ciento de las desaparecidas son adolescentes. En abril, de las 12 mujeres no localizadas reportadas hasta el día 19, ocho eran menores de 18 años, un patrón que colectivos y autoridades describen como sistemático y en escalada.
Organizaciones como Consorcio Oaxaca y EDUCA alertan que el perfil predominante de las desaparecidas son jovencitas de entre 16 y 18 años. Desde enero, casos como el de dos hermanas de 16 años encendieron señales de alarma sobre la vulnerabilidad extrema de este segmento de la población femenina.
Las regiones con mayor concentración de casos son Valles Centrales, Istmo de Tehuantepec y la Mixteca. Estas zonas comparten condiciones de marginación, escasa presencia institucional y limitado acceso a mecanismos de denuncia, factores que agravan la crisis y dificultan la localización oportuna de las víctimas.
Las autoridades de seguridad y procuración de justicia temen que un número significativo de estas desapariciones esté vinculado a redes de trata de personas con fines de explotación sexual. El perfil etario de las víctimas —adolescentes en pleno desarrollo— coincide con los patrones documentados de captación utilizados por estas organizaciones criminales.
La cifra real de desapariciones podría ser considerablemente mayor a la registrada oficialmente. Colectivos advierten que no todas las familias denuncian de manera inmediata, por miedo, desconfianza institucional o desconocimiento de los protocolos, lo que genera un subregistro que oscurece la dimensión real del fenómeno.
En redes sociales, familiares y organizaciones civiles amplifican la visibilidad de los casos mediante la difusión masiva de fichas de búsqueda. Esta presión ciudadana digital ha logrado la localización de algunas jóvenes, pero también evidencia la insuficiencia de los mecanismos oficiales de respuesta ante cada nueva desaparición reportada.
La Fiscalía informó que, de las 129 fichas emitidas hasta el 13 de abril, 79 mujeres fueron localizadas con vida. Sin embargo, organizaciones civiles cuestionan si esas localizaciones implican condiciones de seguridad reales o si algunas jóvenes retornan a contextos de vulnerabilidad que las expone nuevamente a desaparecer.
Colectivos feministas y de derechos humanos critican con dureza la respuesta institucional. Señalan presupuestos insuficientes para labores de prevención y búsqueda, ausencia de protocolos con perspectiva de género y una alarmante lentitud en la activación de alertas cuando las desaparecidas son adolescentes provenientes de comunidades indígenas o rurales marginadas.
La crisis de desapariciones en Oaxaca no es nueva, pero su agudización en 2026 —con adolescentes como principal víctima— exige una respuesta de Estado coordinada, urgente y con enfoque de género. Organizaciones civiles demandan mesas de trabajo interinstitucionales, mayor presupuesto y, sobre todo, programas de prevención desde el ámbito escolar y familiar, pero se requiere voluntad política para frenar lo que advierten como una tragedia en curso.
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