Nueva crisis en la Policía Estatal de Oaxaca: denuncian abusos bajo el mando del comisionado Francisco Santiago

Nueva crisis en la Policía Estatal de Oaxaca: denuncian abusos bajo el mando del comisionado Francisco Santiago

En un clima de creciente tensión, un grupo de elementos de la Policía Estatal de Oaxaca protagonizó una protesta frente al Palacio de Gobierno, donde expusieron una serie de abusos y amenazas sistemáticas perpetradas por el comisionado de esa corporación, Francisco Santiago García, conocido como “Jaguar”. Esta manifestación, surge en medio de denuncias previas presentadas ante la Comisión de Honor y Justicia de la corporación, las cuales no han recibido atención adecuada. Los uniformados, visiblemente afectados, detallaron un patrón de hostigamiento que incluye fabricaciones de delitos para justificar despidos arbitrarios, lo que ha erosionado la confianza interna y generado un ambiente de miedo generalizado en la institución. 

Los denunciantes acusaron directamente al comisionado de actuar con saña personal, derivado de su llegada al cargo en marzo de 2025, tras un paro de labores que él mismo ayudó a resolver inicialmente. Según los relatos, “Jaguar” ha utilizado su autoridad para vengarse de disidentes, obligando a firmar bajas forzadas y manipulando evidencias para imputar faltas inexistentes. Esta conducta no es nueva: reportes previos indican que, en julio de este año, inició represalias contra participantes en paros anteriores, lo que culminó en remociones temporales en octubre por actos de corrupción e indisciplina. Sin embargo, la persistencia de sus prácticas ha reavivado el descontento, con elementos temiendo represalias fatales tras hacer públicas sus quejas.  

Entre los voceros de la protesta destacan los oficiales María de Jesús Rojas Cruz, Mustafa Martínez Cruz y Carlos Eduardo Sánchez Álvarez, quienes personifican las víctimas de este régimen de terror interno. Sánchez Álvarez, por ejemplo, fue forzado a renunciar tras fotografiar irregularidades en el cuartel de Santa María Coyotepec, un acto que el comisionado interpretó como insubordinación. Mustafa Martínez Cruz, asignado como chofer, ha reportado reasignaciones punitivas y amenazas veladas, mientras que Rojas Cruz advirtió sobre el impacto psicológico en la tropa. Estos elementos declararon temer por sus vidas, describiendo a “Jaguar” como una figura “peligrosa” con redes de influencia que trascienden la corporación, lo que agrava el riesgo de retaliaciones extrainstitucionales.  

Ante la inacción de instancias internas, los manifestantes apelaron directamente al gobernador Salomón Jara Cruz, solicitando su intervención inmediata para destituir al comisionado y restaurar el orden en la Policía Estatal. Argumentaron que solo una decisión ejecutiva podría frenar el ciclo de abusos, recordando que Jara asumió el mando prometiendo una transformación en seguridad pública alineada con los principios de la Cuarta Transformación. La petición alerta sobre la urgencia de proteger a los elementos leales, evitando una desbandada que debilite la capacidad operativa del estado en un contexto de creciente inseguridad. 

Para amplificar su demanda, los policías convocaron a sus compañeros a unirse a una protesta indefinida frente al cuartel general en Santa María Coyotepec, transformando el encierro individual en una acción colectiva. Esta escalada refleja un malestar crónico en la fuerza, exacerbado por fallas en la supervisión y la aparente tolerancia a figuras controvertidas como “Jaguar”. Si no se atiende, advierten, podría derivar en paros masivos o fracturas irreparables, cuestionando la efectividad del modelo de seguridad del gobierno estatal y exponiendo vulnerabilidades en la cadena de mando oaxaqueña.

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