
Mientras más habitantes, menos agua
Leticia Santiago Cruz, de 23 años de edad, lava trastes en una cubeta con agua y ese líquido lo reutiliza al menos unas tres veces al día porque para ella es oro. “Aquí no desperdiciamos nada, allá abajo, en la ciudad, los ricos lavan sus coches y riegan sus jardines con manguera, pero aquí no porque el agua es vida”, comenta.
Ella habita en la colonia Loma Bonita, de la agencia de Santa Rosa Panzacola, la cual es un mundo aparte e irreal. Sus primeros pobladores invadieron desde 1980 esas tierras localizadas en un cerro. Dicen que llegron de varios pueblos con la esperanza de encontrar una vida mejor, pero resultó todo lo contrario. Los más de mil habitantes carecen de energía eléctrica, drenaje, escrituras y, lo que es peor, no tienen agua.
Dicha colonia está ubicada a unos 30 minutos de la capital. Se llega por Santa Rosa, se sigue por la colonia Heladio Ramírez y luego hay que caminar una subida de casi 500 metros. Desde aquí se aprecia el Valle entre un aire caliente que incita a saciar la sed.
Justo a las 12 del día la temperatura sube. A esa hora los rayos del sol caen a plomo sobre las láminas galvanizadas de las casas maltrechas.
Leticia asegura que desde que habita en este sitio no ha abierto una llave de agua potable. Sólo tienen un pozo profundo cercano pero, por desgracia, se descompuso. Por ello la opción más rápida fue la de comprar pipas entre cuatro familias, para que les salga más barato.
Otros, en su desesperación, acuden con sus vecinos, los “ricos” –como les llaman porque habitan en contadas casas de material– a comprarles el vital líquido. “Un tambo nos cuesta 17 pesos, una pipa con 5 mil litros de agua, 700 pesos. Cuatro tambos nos duran 15 días. Nuestros niños se enferman de diarrea. Siempre tenemos a la mano suero oral para que no se nos mueran”, comenta Higinio Morales, quien habita en dicho asentamiento.
Lo grave es que esta situación se repite en al menos 60 colonias ubicadas en las partes altas de esta capital. Los nombres son los mismos de los candidatos de los partidos políticos que acuden a ese sitio en sus campañas para realizar promesas que jamás cumplirán, pero que les ganan adeptos.
Las colonias Microondas, Vista Hermosa, Loma Bonita, Heladio Ramírez López, Estrella, Solidaridad y demás figuran en una larga lista.
Están hartos de pedir a las autoridades municipales y estatales que atiendan esta problemática, pero nunca los atienden y la única salida que tienen es la resignación.
“Yo he hecho tequios, incluso ayudé cuando se inició la instalación de la red hidráulica en la colonia Solidaridad, el Comvive me ha llevado de un lado para otro, no me ha expedido la constancia de tequios y cuando voy a Adosapaco me dicen que tengo que arreglar con los representantes de la colonia; no me da una respuesta y los otros, lo único que hacen es pedirme cuatro mil pesos y no los tengo”, refiere José Santos, quien tampoco cuenta con agua potable.
DESVALORIZACIÓN CULTURAL DEL AGUA
La falta de agua es un problema crónico, acepta el director de la Fundación Comunitaria AC. Y el hecho de que existan cientos de personas sin el suministro es un indicador de que las fuentes de abastecimiento se están acabando, por diversos factores.
Nada más basta con tocar cualquier puerta de un hogar para saber que el agua escasea, se acaba lentamente y, lo que es peor, se necesita cada vez más para mantener a los 350 mil habitantes que conforman la ciudad de Oaxaca de Juárez y sus municipios conurbados.
Sin embargo, expuso, esta escasez que ya preocupa a la ciudadanía aún no ha cimbrado la conciencia de las autoridades que tienen que ver con esta materia. Quienes le han dado prioridad a otros proyectos de mejoramiento urbano, “cuando lo que está pidiendo la gente a gritos es agua, no piso firme”.
No obstante, considera que la falta de presupuesto aunque sí es una limitante no es el fondo del problema. Explicó que actualmente hay una desvalorización del agua, no sólo en términos del precio que se paga por el servicio “sino una desvalorización en términos culturales, cuando nosotros mirábamos que nuestros ancestros realmente tenían una sacramentación hacia el líquido, tenían dioses que la cuidaban, hoy le hemos dado un valor hedonista, utilitario”.
A la par con esta situación, se suma la deforestación de los bosques a causa de los incendios forestales y la tala inmoderada.
PROLIFERACIÓN DE ASENTAMIENTOS HUMANOS
En este sentido, y entrevista por separado, el director del Instituto de la Naturaleza y Sociedad de Oaxaca (INSO), Juan José Consejo Dueñas sostuvo que para ver la cruda realidad de las áreas verdes, cada año en el Valle Central se pierden mil hectáreas de tierras debido a que los asentamientos humanos se han quintuplicado en los últimos 10 años. Lo cual ha ocasionado un doble efecto: mayor demanda y menor disponibilidad del agua.
“La ciudad ha crecido sin control y se ha reducido el área de captación. Estamos usando el agua muy mal, la tiramos, la desperdiciamos y la regresamos a la naturaleza de una manera muy irrespetuosa, sin tratamiento se vierte en los ríos Atoyac y Salado que son de los más contaminados”, manifestó.
Indicó que una de las problemáticas que han tenido como organismos civiles protectores del ambiente es que no hay una coordinación adecuada entre las organizaciones no gubernamentales y las dependencias del gobierno estatal para resolver este problema. “Cada quien pretende hacer las cosas con sus propios recursos y el no tener las atribuciones ni las facultades para gestionar proyectos es nuestro peor enemigo”, sostuvo.
Al respecto, mencionó que el INSO ha elaborado un proyecto denominado “Aguaxaca”, en el cual uno de los primeros componentes es evaluar cuál es la condición actual de la cuenca, lo cual implica ver cómo se encuentra en sus aspectos natural y social.
Sin embargo, dijo que la solución es hacer varias cosas simultáneamente.
- Proteger lo que queda de la esponja natural, la Sierra, principalmente en San Felipe también denominada Cordillera Norte, que es la que absorbe la mayor cantidad del agua.
- Reparar la red de agua potable, pues la misma Adosapaco ha admitido que se desperdicia en ella más del 50 por ciento del líquido.
- Volver a captar agua de lluvia.
4.- Establecer un esquema de pagos justos, porque se paga mucho menos de lo que cuesta el servicio.
5.- Hacer más eficiente el riego agrícola.
6.- Tratar al vital líquido de una manera decente.
Consejo Dueñas remarcó que cumpliendo con todos y cada uno de éstos requisitos se puede tener una ciudad sustentable, denominación que aún no tiene el municipio de Oaxaca de Juárez.
Precisó que además de tomar esas medidas hay que sembrar árboles en los cerros e implementar una campaña fuerte del cuidado ambiental, sobre todo del cuidado del agua porque resultaría más barato que traerla de fuera.
FALTA DE AGUA, PROBLEMA COMÚN
En este sentido, el director de INSO expresó que el asunto del agua es de todos y no sólo le compete al Gobierno darle solución sino también a la iniciativa privada, comunidades y organismos sociales.
Comentó que si no se atiende con emergencia esta situación y, en un momento dado, si se terminan las reservas de agua de los pozos de la capital ocurrirán enfrentamientos entre las comunidades, pues las personas no dejarán que saquen el vital líquido de su población y se la lleven a otra, tal y como sucedió en San Augustín Etla, en donde los comuneros cerraron las válvulas del cárcamo y dejaron a varias colonias sin agua, como una medida de presión para que las autoridades resolvieran un conflicto agrario.
ECOCIDIO: NEGRO PORVENIR
Asimismo, de acuerdo con integrantes del “Frente Ecologista Aguas San Felipe”, está deforestada más del 50 por ciento de la Sierra que comprende el parque Nacional Benito Juárez y que abarca San Andrés Huayapam, Tlalixtac, San Felipe de Agua, San Pablo Etla y San Agustín Etla.
Por ello, señaló que de continuar con el ecocidio en cinco años más no habrá agua suficiente para abastecer a la ciudad en temporada normal, mientras que en durante el estiaje el abastecimiento será más que imposible, indicó Nazario García Ramírez, secretario del frente ecologista.
Al respecto, Consejo Dueñas sostuvo que el problema del agua es lo que hay que atender ya. Reconoció que por ser tiempo electoral el tema es muy utilizado actualmente –y porque ahora está muy de moda el Foro Mundial del Agua–, pero, por lo que a ellos respecta, ya han puesto en marcha una campaña integral para impulsar el cuidado del líquido por medio de spots radiofónicos, la revista Aguaxaca, el concurso “canción de agua”, entre otras cosas, con el propósito de fomentar una conciencia en la sociedad.
“El trabajo es de todos. Vaticinar lo que ocurriría en una década, si no cuidamos este vital líquido, es suponer demasiado. Basta con mirar los efectos reales, el calvario que sufren las familias que no la tienen a causa del desperdicio”, puntualizó.

