
México honra a Imelda García, líder chinanteca que lucha por derechos indígenas y equidad de género
En el Día Internacional de las Mujeres, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió un homenaje a Imelda García Conde, autoridad indígena de la comunidad chinanteca Rosario Ibarra de Piedra, en Oaxaca. Este reconocimiento destaca su lucha por los derechos de las mujeres indígenas y afromexicanas, simbolizando la resistencia histórica contra la discriminación y la desigualdad. Sheinbaum enfatizó que su rostro y voz representan la dignidad colectiva de estos pueblos originarios.
Imelda García Conde, originaria de la región de Cuenca del Papaloapan, Oaxaca, es una líder chinanteca nacida en una zona marcada por la tradición indígena. Desde joven, enfrentó desafíos como la pobreza rural y la marginación étnica, lo que forjó su compromiso con la defensa de los derechos colectivos. Su comunidad, nombrada en honor a la activista Rosario Ibarra de Piedra, refleja un legado de resistencia social y cultural en el noreste oaxaqueño.
Como autoridad de Rosario Ibarra de Piedra, García Conde ha impulsado iniciativas para preservar la lengua chinanteca y las costumbres ancestrales. Su rol como Consejera Nacional de los Pueblos Indígenas la ha posicionado en foros nacionales, donde aboga por la autonomía territorial y el acceso a recursos naturales, combatiendo la explotación ambiental que afecta a comunidades como la suya.
A lo largo de su trayectoria, Imelda ha participado en movimientos sociales contra la violencia de género en contextos indígenas. Ha denunciado la discriminación en el acceso a la educación y salud, promoviendo talleres y campañas que empoderan a mujeres chinantecas. Su activismo se inspira en figuras históricas como Rosario Ibarra, fusionando luchas feministas con demandas étnicas.
García Conde ha enfrentado obstáculos como la represión estatal y conflictos territoriales en Oaxaca. En 2024, intervino en audiencias legislativas para reformar leyes agrarias, defendiendo el derecho a la tierra para indígenas. Su perseverancia ha inspirado a generaciones jóvenes, convirtiéndola en un símbolo de resiliencia ante la exclusión sistémica en México.
Este reconocimiento presidencial no solo honra a Imelda, sino que visibiliza la lucha de millones de mujeres indígenas y afromexicanas por derechos inalienables. Sheinbaum subrayó que su espíritu encarna la transformación nacional, impulsando políticas inclusivas que garanticen equidad y justicia social para pueblos originarios en todo el país.

