
La marcha-convite “Oaxaca ocupada” denuncia gentrificación y turistificación desmedida del centro histórico de la capital
Este jueves?por la tarde, ciudadanos, colectivos y organizaciones sociales realizaron una marcha-convite titulada “Oaxaca Ocupada” en el Centro Histórico. Partiendo del mercado Benito Juárez, los manifestantes reclamaron el derecho a la ciudad frente al avance de la gentrificación, el turismo masivo y la pérdida de espacios públicos. La movilización, enmarcada en las fiestas de la Guelaguetza, combinó tradición con protesta para visibilizar las afectaciones a los habitantes locales.
Los participantes denunciaron que se requieren más de 83 años de un salario medio estatal para adquirir una propiedad en el centro histórico, mientras plataformas como Airbnb han crecido exponencialmente, desplazando a familias oaxaqueñas hacia la periferia. Critican la “triple ocupación” espacial, laboral y simbólica que prioriza el consumo turístico sobre las necesidades de los residentes. La crisis hídrica fue otro eje central: un turista consume hasta 16 veces más agua que un habitante local.
Organizado por el colectivo Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común como parte de la campaña “¡Oaxaca ocupada! No llegamos, ya estábamos aquí”, el evento reivindicó la Guelaguetza como práctica comunitaria de reciprocidad, opuesta a su mercantilización. Los inconformes exigieron regular el turismo, proteger la vivienda como derecho y frenar la privatización de espacios públicos. Denunciaron también restricciones al arte político en las calles.
Esta protesta se suma a movilizaciones previas contra la turistificación que han marcado los últimos años en Oaxaca. Colectivos alertan que el boom turístico, con millones de visitantes anuales, ha encarecido la vida cotidiana, encarecido rentas y transformado barrios en zonas exclusivas para extranjeros. Demandan políticas que prioricen a los oaxaqueños y detengan el despojo.
Los organizadores concluyeron que la gentrificación no es inevitable, sino resultado de decisiones políticas que pueden revertirse. “Oaxaca no se vende, se ama y se defiende”, afirmaron, llamando a continuar la organización social para recuperar el derecho a habitar y vivir dignamente en su propia ciudad. La marcha transcurrió sin incidentes mayores, pero generó debate en plena temporada de fiestas.

