Juchitán, #Oaxaca, cierra el lunes con cuatro ejecuciones; dos hombres y dos mujeres, mañana y noche

Juchitán, #Oaxaca, cierra el lunes con cuatro ejecuciones; dos hombres y dos mujeres, mañana y noche

Juchitán de Zaragoza, municipio de la región del Istmo oaxaqueño, cerró este 10 de noviembre con cuatro ejecuciones brutales, confirmando su transformación en un territorio dominado por el miedo. La violencia armada ha convertido las calles en escenarios de muerte, donde los sicarios actúan con absoluta impunidad, mientras la población vive sometida a una tensión constante y sin respuestas.

Por la mañana, un mototaxista de apenas 16 años, identificado como Héctor, fue perseguido y ejecutado a balazos en la carretera a Playa Vicente. Su unidad quedó perforada por múltiples disparos, dejando además a un bebé herido y a un adulto mayor en estado grave, en medio del caos y la desesperación.

Por la noche, tres personas —dos mujeres y un hombre— fueron halladas sin vida en la Prolongación Vicente Guerrero, esquina con Periférico. Las detonaciones alertaron a los vecinos, pero la policía llegó cuando los agresores ya habían huido. Los cuerpos, aún sin identificar, presentaban múltiples impactos de arma de fuego.

La Fiscalía del Estado abrió investigaciones, pero sus resultados siguen siendo nulos. Las ejecuciones de mototaxistas ocurridas en días previos, como la de Juan H. R. el 5 de noviembre y la de un líder sindical el día 3, exhiben la incapacidad de la Agencia Estatal de Investigaciones para contener la escalada criminal.

Aunque la Guardia Nacional y el Ejército han realizado operativos en la zona, estos son reacciones tardías que no logran frenar la violencia. El gremio de mototaxistas se ha vuelto blanco recurrente del crimen organizado, mientras el gobierno estatal continúa sin una estrategia clara de prevención o desarticulación de bandas.

El silencio de las autoridades locales y estatales ante la exigencia de mayor seguridad alimenta la sensación de abandono. Juchitán vive bajo una amenaza constante, donde el fracaso gubernamental en devolver la paz mantiene a sus familias atrapadas en un ciclo de miedo, impunidad y desesperanza.

Foto: Juchitán, de archivo.

 

 

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