
Jara presume logros ajenos: reducción de pobreza en #Oaxaca es obra de programas federales, no estatales
El gobierno de Salomón Jara ha presumido como logro propio la salida de más de 890 mil oaxaqueños de la pobreza, pero los datos oficiales del Coneval e INEGI demuestran que esta reducción no es mérito de su administración, sino resultado directo de los programas sociales federales impulsados por Andrés Manuel López Obrador.
En una conferencia mañanera reciente, y en el éxtasis de su paroxismo, afirmó que su administración “ha logrado en dos años lo que los gobiernos de Gabino Cué y Alejandro Murat no hicieron” en sus mandatos: reducir de manera real la pobreza en Oaxaca y transformar con obras la vida de miles de familias. Sin embargo, hace caravana con sombrero ajeno.
Durante el sexenio de López Obrador, la cobertura de programas como Pensión para el Bienestar, Becas Benito Juárez, Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida alcanzó prácticamente a todos los municipios pobres de Oaxaca, generando un incremento inmediato en los ingresos de millones de familias rurales e indígenas del estado.

Las cifras muestran, incluso, que la tendencia a la baja en los niveles de pobreza comenzó antes de que Jara asumiera el cargo. Entre 2018 y 2020, durante la administración federal de López Obrador y el gobierno estatal de Alejandro Murat, más de 132 mil oaxaqueños dejaron la pobreza gracias a los programas federales y a la focalización estatal.
En ese periodo, Oaxaca pasó de tener 2.54 millones de habitantes en pobreza a 2.41 millones, una disminución del 5.2 por ciento. Esa reducción fue reconocida por el propio López Obrador como uno de los mejores avances nacionales y fue atribuida a la expansión territorial de los programas de Bienestar en comunidades de extrema marginación.
La administración de Murat reportó una disminución total cercana a las 300 mil personas que superaron la pobreza entre 2016 y 2022, coincidiendo con el impulso federal al salario mínimo, la universalización de becas y la inclusión de adultos mayores en transferencias directas sin intermediarios. El propio López Obrador celebró esos avances.

Cuando inició el gobierno de Salomón Jara, en diciembre de 2022, Oaxaca registraba 58.4 por ciento de población en pobreza. Dos años después, según INEGI, ese índice descendió a 51.6 por ciento. Más de 280 mil personas salieron de la pobreza entre 2022 y 2024, pero el motor siguió siendo federal.
Los programas de la llamada Cuarta Transformación absorbieron el grueso del impacto. Desde 2019 hasta 2024, Oaxaca recibió más de 130 mil millones de pesos en transferencias directas federales, cifra que supera cualquier inversión estatal en desarrollo social. La tendencia se mantuvo con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en 2024.
Los análisis del INEGI para 2025 estiman que la reducción acumulada durante los primeros tres años de Jara asciende a 300 mil personas que superaron la pobreza. Sin embargo, los reportes técnicos atribuyen entre el 70 y 80 por ciento de estas mejoras al crecimiento del ingreso laboral y a las transferencias federales.

En pobreza extrema, la disminución durante el gobierno de Jara asciende a 165 mil personas entre 2022 y 2024. Pero de nuevo, la explicación recae en el impacto de programas como Sembrando Vida y la Pensión para Adultos Mayores, que representan hasta 40 por ciento del ingreso familiar en los hogares rurales más pobres.
El gobierno estatal ha intentado adjudicarse los resultados mediante programas propios como la Tarjeta Margarita Maza o Útiles para el Bienestar. No obstante, estos representan montos marginales comparados con el flujo federal. Las estadísticas confirman que los apoyos estatales aportan entre 20 y 30 por ciento del impacto total.
Incluso en el gobierno priista de Alejandro Murat, cuando la Cuarta Transformación iniciaba la aplicación de programas sociales, Oaxaca logró una reducción mayor en pobreza y pobreza extrema que la registrada hasta ahora por Jara. Coneval ubicó a Oaxaca como una de las entidades con mejores avances entre 2018 y 2020.

Los datos oficiales muestran que, si solo se consideran los efectos estatales, el gobierno de Jara no podría justificar la magnitud de la reducción. La pobreza habría disminuido apenas uno o dos puntos porcentuales, en contraste con los casi siete puntos registrados gracias al financiamiento federal permanente.
Pese a estas evidencias, el mandatario insiste en adjudicar a su administración la salida de casi 900 mil personas de la pobreza, cifra que pertenece realmente a dos periodos presidenciales y a tres administraciones estatales distintas. La narrativa oficial omite el peso determinante del gasto social federal.
Expertos del Coneval y del Banco Mundial han señalado que Oaxaca se mantiene entre los estados con mayor pobreza estructural y que sin los programas de Bienestar, la crisis económica provocada por la pandemia habría aumentado significativamente los niveles de pobreza y pobreza extrema en la entidad.

A pesar de la reducción registrada, Oaxaca sigue en el tercer sitio nacional en pobreza multidimensional. La entidad enfrenta rezagos profundos en acceso a salud, educación y seguridad social. Ninguno de esos indicadores ha mejorado sustancialmente durante la administración estatal, lo que refuerza el peso del factor federal.
Los datos no dejan lugar a la duda: la transformación social que Jara presume no es obra de su gobierno. Es resultado de una política federal sostenida, iniciada por López Obrador, ampliada por Sheinbaum y cuyos beneficios alcanzaron a Oaxaca incluso durante el gobierno del priista Alejandro Murat. Atribuirse el mérito es, simplemente, una falsedad.

