
Inacción y corrupción oficial en #CDMX facilitan red de trata tras feminicidio de Edith Guadalupe Valdés
El hallazgo del cuerpo de la joven Edith Guadalupe Valdés, en en la Alcaldía Benito Juárez ha desatado una ola de indignación pública. El caso expone no solo la operación de redes de trata, sino también la negligencia y posible corrupción de las autoridades capitalinas, quienes permitieron que la joven fuera asesinada tras ignorar denuncias previas.
La joven de 21 años desapareció el 15 de abril tras acudir a una supuesta entrevista laboral. Pese a que videos del C5 confirmaron su ingreso al edificio en Avenida Revolución 829, la Fiscalía de Justicia de la CDMX retrasó la intervención, permitiendo que los victimarios ocultaran el cadáver en bolsas plásticas.
Familiares denuncian que la autoridad exigió esperar 72 horas por protocolo, obstaculizando una búsqueda que pudo ser vital. Esta inacción obligó a la familia a bloquear vialidades y recolectar pruebas privadas por su cuenta, evidenciando una preocupante complicidad institucional que protege a grupos criminales dedicados a la explotación laboral.
Vecinos de la colonia Santa María Nonoalco reportaron que el inmueble funcionaba como centro de reclutamiento bajo falsas ofertas de empleo. La falta de inspección previa sugiere una red de protección oficial, pues el sitio era señalado constantemente sin que la policía capitalina o la alcaldía intervinieran dichas actividades.
Mientras el gobierno de la CDMX —tras la indignación nacional, por este caso— ofrece promesas de justicia sin detenidos, la sociedad civil exige castigo para los funcionarios omisos. Este feminicidio no solo refleja la peligrosidad de las redes de trata, sino la podredumbre de un sistema de justicia que, por corrupción o desidia, abandonó a Edith a su suerte.

