Huatulco sufre abandono institucional mientras crecen invasiones, contaminación y deterioro urbano en zonas turísticas

Huatulco sufre abandono institucional mientras crecen invasiones, contaminación y deterioro urbano en zonas turísticas

LA CRUCECITA, Oaxaca.- Durante décadas, Bahías de Huatulco fue presentado como el modelo turístico más ordenado y sustentable de Oaxaca. Concebido por el extinto Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) como un Centro Integralmente Planeado, el destino creció bajo estrictos controles urbanos, mantenimiento permanente y servicios públicos centralizados. Hoy, tras la salida operativa de Fonatur Mantenimiento, el panorama cambió drásticamente.

La transición administrativa, impulsada por el gobierno federal desde 2023, dejó un vacío operativo que ni el municipio de Santa María Huatulco ni el gobierno estatal han logrado llenar completamente. Jardines secos, camellones deteriorados, luminarias dañadas, alcantarillas colapsadas y áreas verdes abandonadas comenzaron a multiplicarse en sectores emblemáticos del destino turístico más importante de Oaxaca.

Empresarios, trabajadores turísticos y habitantes coinciden en que la salida de Fonatur no solo significó la desaparición de un modelo administrativo, sino también el desplome progresivo de servicios que durante años distinguieron a Huatulco frente a otros destinos del Pacífico mexicano. La falta de mantenimiento visible se convirtió rápidamente en uno de los principales reclamos vecinales.

En redes sociales y grupos de colonos circulan constantemente fotografías y videos que muestran palmeras secas, maleza invadiendo espacios públicos, basura acumulada y fugas de aguas residuales en distintos sectores. Aunque autoridades estatales y municipales aseguran que realizan trabajos de rehabilitación, ciudadanos denuncian que las acciones resultan insuficientes frente al acelerado deterioro urbano.

Uno de los problemas más graves se encuentra en la infraestructura hidráulica y sanitaria. Plantas de tratamiento obsoletas, drenajes rebasados y descargas de aguas negras hacia canales pluviales y bahías han sido denunciados repetidamente desde 2024. Habitantes reportan olores fétidos en zonas cercanas a Playa Santa Cruz y otros sectores turísticos, especialmente durante temporadas de calor y también de lluvia.

El crecimiento inmobiliario acelerado agravó la presión sobre servicios públicos ya debilitados. Nuevos condominios, departamentos de lujo y desarrollos turísticos comenzaron a expandirse mientras la capacidad de drenaje, suministro de agua y tratamiento residual permanecía prácticamente sin modernización integral. La consecuencia ha sido un sistema urbano cada vez más vulnerable y saturado.

Parte de este crecimiento ocurre además bajo cuestionamientos ambientales. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha clausurado proyectos inmobiliarios por presuntas irregularidades ambientales, remoción de vegetación y cambios ilegales de uso de suelo en áreas cercanas al Parque Nacional Huatulco. Algunas construcciones incluso fueron señaladas por modificar laderas y cerros con alto riesgo ecológico.

Paralelamente, las invasiones territoriales se convirtieron en otro síntoma de la crisis urbana. Asentamientos irregulares avanzan sobre reservas ecológicas y terrenos protegidos, impulsados por la falta de vivienda accesible para trabajadores locales. Autoridades federales y estatales han realizado operativos y advertido que muchas ocupaciones no serán regularizadas, aunque el fenómeno continúa creciendo.

Las consecuencias ambientales ya son visibles. Durante las lluvias, toneladas de tierra y residuos bajan desde zonas invadidas hacia drenajes y vialidades, provocando inundaciones y mezclas de lodo con aguas negras. En temporada seca, el polvo invade calles y viviendas. Mosquitos, moscas y malos olores se han vuelto parte cotidiana en algunos sectores urbanos.

La percepción de desorden también comienza a impactar la imagen turística de Huatulco. Aunque varias playas conservan certificaciones internacionales Blue Flag, ciudadanos y prestadores de servicios advierten que la contaminación y el deterioro podrían poner en riesgo esos distintivos ambientales que durante años fueron símbolo de orgullo local y atractivo internacional.

El malestar social crece entre quienes observan cómo el destino turístico planeado más importante de Oaxaca enfrenta problemas que antes parecían impensables. La frustración ciudadana se alimenta de la sensación de abandono institucional, débil vigilancia ambiental y falta de planeación frente a un crecimiento inmobiliario acelerado y, en ocasiones, descontrolado.

Especialistas urbanos advierten que Huatulco vive una etapa crítica: el choque entre expansión turística, especulación inmobiliaria y servicios públicos insuficientes. Sin inversiones urgentes en drenaje, plantas de tratamiento, ordenamiento territorial y mantenimiento urbano, el deterioro podría profundizarse y comprometer no solo la calidad de vida de sus habitantes, sino también la viabilidad ambiental y turística del destino.

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