Historia de los gasoductos de la CFE

Historia de los gasoductos de la CFE

El proyecto de 12,000 mdd para ampliar la infraestructura para traer gas natural importado, ideado desde 2012, ahora choca con la visión del actual gobierno
Los proyectos, que incluían gasoductos como el de Los Ramones que ya opera, buscaban incrementar la capacidad de importación de gas natural proveniente de las cuencas más prolíficas de gas shale de Estados Unidos y aprovechar así la baja en los precios de este energético, que pasaron de casi 12 dólares por cada mil pies cúbicos a sólo 2.3 dólares entre de 2008 y 2012.
¿Por qué los licitó la CFE y no Pemex?
El 80% de los casi 12,000 km de ductos que existían en 2012 pertenecían a Pemex, y el Gobierno pretendía quitarle peso a su poder en este mercado al permitirle a la CFE incursionar en este tipo de infraestructura, explica Eduardo Prud’homme, especialista en temas energéticos y ex funcionario de la Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas).

“Además, para Pemex era más rentable invertir cada peso que le daba Hacienda en sacar petróleo que en gas natural; mientras que para CFE sí era más rentable usar el gas natural para generar electricidad que quemar el combustóleo. Por eso se decidió que lo hicieran ellos”, explica.

Mientras Pemex podía vender un barril de crudo entre los 100 a 80 dólares en esos años, la molécula del gas natural se podía conseguir en 3 dólares desde Estados Unidos. La CFE llegó a ahorrar hasta 1,560 millones de dólares tan sólo en el primer trimestre de 2018 gracias a su uso en lugar de utilizar diésel, combustóleo o gas natural licuado, según cifras del libro blanco de Sener.

¿Por qué licitarlos sin la opción de propiedad?
El concurso abría la puerta a que varias empresas importantes en la construcción de esta infraestructura compitieran por ofrecer el mejor precio para la CFE.

Además, había un atractivo a favor de las compañías que ganaban los concursos, porque podían quedarse con la propiedad de los ductos, un factor que hacía más barato para la Comisión la tarifa durante el tiempo del contrato, coinciden los especialistas.

“Es la misma lógica que cuando se renta o se compra una casa o un coche. Al final, si adquieres el activo, tienes que hacerte cargo de la infraestructura en cuanto a sus servicios y mantenimiento. Pero aquí se licitó por un servicio, el de transporte de gas natural, y se evitaban esos costos adicionales”, explica Prud’homme.

La CFE no tenía además la capacidad técnica ni económica para enfrentar el costo de pagar a quien construyera la infraestructura, ni de cómo operarla después, agrega David Rosales, socio de la consultora Talanza Energy, y ex funcionario de SENER.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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