
Hay que dejar de hacerse daño, pide Arzobispo
El Arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, llamó a la sociedad en general a vivir la reconciliación y la paz que tanto requieren los pueblos y la ciudad de Oaxaca.
Al encabezar la celebración eucarística del Jueves de Corpus, indicó que las personas requieren de estas medidas, para mirarse con respeto, con amor, misericordia para no estarse causando daño.
Aseguró que las personas se quejan de muchas cosas, pero no se quejan de lo que han dejado de realizar, “se debería ir en búsqueda de Dios para que cambie la situación, seguir el ejemplo de Dios y sus enseñanzas”.
Desde el templo de Santo Domingo de Guzmán, antes de partir en procesión por las calles de la ciudad, afirmó que es importante tener un encuentro con Dios, para que los mire con misericordia y amor, como él sabe, “pero no solo se trata de observar el edificio, el templo, sino responder y ser un gran discípulo, para vivir la reconciliación y la paz que tanto se quiere en los pueblos y la ciudad”.
Sostuvo que se debe disfrutar de la armonía y la paz tal y como lo ha prometido Jesús, pues se necesita mucha reconciliación entre las personas, mirarse con respeto, amor, misericordia, no causarle daño a nadie.
En el Señor se tiene que alcanzar lo que no se ha podido realizar en los encuentros de las personas, “en los dizques diálogos, el Señor si tiene un diálogo de verdad”.
Las personas se quejan mucho de tantas cosas, pero no se va en búsqueda de Dios, de ir en su encuentro, las personas deberían quejarse de lo que se ha dejado de hacer como lo es seguir el ejemplo de Dios y sus enseñanzas, detalló.
Explicó que en los templos se tiene el altar donde Jesucristo se ofrece al padre todos los días para el perdón de los pecados, aquí el Señor muere y resucita como ocurrió en el Calvario, en la cruz.
Y los creyentes acuden a este lugar no para contemplar la belleza del templo sino para vivir la eucaristía, lo más grande que se tiene, la más grande acción de gracias que se puede tributar a Dios, para ser testigos de nuevo del milagro de la eucaristía.
Se debe disfrutar de ese milagro y agradecer que se haya querido quedar entre la gente bajo los signos de pan y vino, pues así lo quiso en un discurso que pronunció en la sinagoga de Cafarnaúm, en donde prometió su cuerpo y su sangre, lo que provocó un escándalo pues como se comerían su carne y su sangre, pero les dijo que si no lo hacían, no vivirían eternamente, además de resucitarlos el último día.
Jesús se reunió la víspera de su muerte con sus apóstoles y les dijo, tomen y coman este es mi cuerpo al partir el pan, y luego tomó una copa de vino y les dijo tomen y beban es mi sangre, luego les indicó que hicieran esto en su memoria.
Los sacerdotes que concelebraron están motivados por el pueblo que ama la eucaristía, el pueblo tiene hambre de recibir al Señor, por ello tiene que llevarlo a la boca de las personas, pues necesitan del alimento en el peregrinar en el camino a la casa del pueblo.
Esto se tiene que realizar de la manera más respetuosa, porque es lo más sagrado que se tiene, a Dios que se hizo hombre para salvar a las personas, que nació, creció y murió por todos.
En este pan se tiene al verdadero Dios y verdadero hombre, por ello se debe sentir hambre de ese pan y ese vino, por lo que invitó a los creyentes a comulgar si no están impedidos, si se tiene un impedimento, debe acudirse a los sacerdotes para recibir el perdón sacramental.

