
Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes y rinde homenaje a sus raíces y al humor literario
El escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió el Premio Cervantes en el paraninfo de Alcalá de Henares, en Madrid, España. Con este galardón, se convierte en el séptimo autor de su país en obtener la máxima distinción de las letras hispanas. Su discurso destacó por la emotividad, la erudición y una profunda herencia literaria.
Nacido en la Ciudad de México en 1948, el autor se une a una estirpe de figuras legendarias como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Elena Poniatowska. Durante la ceremonia solemne, Celorio celebró el humor como una forma de resistencia y sabiduría, elementos que han definido su extensa y sólida trayectoria narrativa.
Uno de los momentos más conmovedores fue el recuerdo de su padre. Celorio rememoró sus últimas palabras: «Tú llegarás, hijo; si no puedes, yo te empujo». Tras sesenta y cuatro años de aquel suceso, el novelista dedicó este triunfo a su progenitor, cumpliendo una promesa grabada en su memoria familiar.
El galardonado también exploró su linaje asturiano y cubano, vinculando su vida con la migración. Relató cómo su abuelo partió de Asturias hacia México a mediados del siglo XIX. Gracias a la escritura, Celorio afirmó conocer a sus antepasados mejor que si hubiera convivido con ellos en la realidad física.
Respecto a la figura de Miguel de Cervantes, el autor describió su imagen icónica y trascendental. Analizó la importancia de El Quijote como un canon de insubordinación. Para Celorio, cualquier experimento narrativo moderno ya estaba prefigurado en la obra maestra cervantina, cuya iconoclasia sigue vigente en la lengua española.
Citando a Carlos Fuentes, explicó que la novela moderna rompe compartimentos estancos y géneros literarios. Celorio defendió la libertad creativa que emana de la tradición hispánica. Su análisis literario subrayó que la originalidad reside en la capacidad de la novela para albergar múltiples géneros sin someterse a reglas rígidas preestablecidas.
El rey Felipe VI clausuró el acto definiendo a Celorio como una voz de notable elegancia y hondura reflexiva. El monarca destacó su labor como académico, catedrático y bibliófilo. Su obra, concluyó el soberano, es un testimonio fiel del México moderno y un espejo nítido de la compleja condición humana.

