
Gobierno de Oaxaca y tres ayuntamientos dilapidan 15 mdp en acarreo mientras carencias permanecen sin atención
El gobierno de Oaxaca, junto con el Congreso local y los ayuntamientos de Oaxaca de Juárez, Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xoxocotlán, habrían desembolsado unos 15 millones de pesos en un solo día para movilizar a unos ocho mil simpatizantes morenistas a la Ciudad de México, a la “marcha del tigre” para celebrar los 7 años de gobierno de la llamada 4T, privilegiando celebraciones partidistas sobre necesidades fundamentales.
De acuerdo con la información obtenida, la administración de Salomón Jara facilitó el traslado de diez mil personas mediante doscientos autobuses rentados por dos días, para acompañar a la presidenta Claudia Sheinbaum a la celebración de los siete años de la autodenominada “cuarta transformación”.

Este operativo político, disfrazado de conmemoración, evidencia que las autoridades prefieren invertir recursos públicos en propaganda antes que atender problemas sociales urgentes y acumulados.
El cálculo del gasto incluye 6.5 millones de pesos en transporte y alrededor de ocho millones en viáticos, otorgados a razón de mil pesos por persona. Aunque el origen del financiamiento es público, las instituciones involucradas guardan silencio, ignorando obligaciones básicas de transparencia, austeridad y respeto por el erario estatal.
Mientras tanto, Oaxaca mantiene severas carencias estructurales: pobreza extrema, marginación rural, deficiencias en salud, educación y vivienda. Comunidades de regiones como la Mixteca, Sierra Norte y Papaloapan enfrentan falta de agua, alimentos y servicios esenciales, pero las autoridades desvían quince millones para abarrotar una marcha sin sustento ni beneficio ciudadano.

Críticos señalan que la movilización de personas por parte de los gobiernos morenistas constituye un mecanismo de control político que reproduce desigualdades y profundiza el hartazgo social. Con esos recursos podrían haberse equipado escuelas, abastecido clínicas o reforzado programas sociales, pero los gobiernos municipales y el Congreso optaron por financiar una demostración partidista en la CDMX.
La falta de sensibilidad institucional es el sello de los gobiernos de la 4T: mientras Oaxaca permanece con 60 por ciento de su población en pobreza, las autoridades priorizan festividades políticas y acarreos masivos.

