
Gobierno de Jara presume CityBus con “unidades nuevas”, pero choferes exhiben camiones viejos, sobreprecio millonario y engaño al usuario
La polémica por el proyecto CityBus estalló en Oaxaca esta semana en las redes sociales, luego de que ciudadanos y transportistas acusaron al gobierno de Salomón Jara de haber presentado como “nuevas” unidades para este servicio cuando en realidad algunas tienen hasta nueve años de antigüedad. La administración estatal insiste en que se trata de vehículos modernos, lo que ha sido desmentido con documentos y fotografías en las redes sociales.
La Secretaría de Movilidad aseguró que los 25 camiones de la recién inaugurada ruta troncal Viguera–Xoxocotlán son “unidades nuevas”, equipadas con tecnología de punta y accesibilidad universal. El discurso oficial habla de un “sistema moderno y ecológico”, pero en redes sociales abundan pruebas que contradicen estas afirmaciones gubernamentales.
Internautas identificaron una unidad Dina modelo 2016 que ya acumula multas en la plataforma oficial SIOX de la Secretaría de Finanzas. Así, el señalamiento echó por tierra la versión de que los camiones son de “reciente fabricación”. La denuncia expuso que algunos autobuses usados de la marcha Foton desechados en otras entidades no están regularizados, pese a su supuesta “modernidad”.

Las “nuevas unidades” del CityBus, con 50 mil y 90 mil kilómetros de uso. Haga zoom en la imagen.
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La controversia se agrava con los señalamientos de sobreprecio. El gobierno informó que pagó un promedio de 2.9 millones de pesos por cada unidad, mientras en plataformas de compraventa los camiones usados de la marca china oscilan entre los 500 mil y 725 mil pesos. Esto revela un gran margen de diferencia —más de dos millones de pesos de sobreprecio— que apunta a irregularidades graves que deben ser investigadas y sancionadas.
Transportistas han denunciado que los autobuses fueron adquiridos en otros estados, donde ya operaban, y presentan fallas mecánicas frecuentes. Incluso, varios camiones del CityBus, rebautizado como “Binnibus” (camión de la gente, en zapoteco), recién presentados, tuvieron que ser retirados con grúas porque han presentado fallas, lo que refuerza las sospechas de que el proyecto es más un negocio político que una solución real.
Por si fuera poco, los autobuses están demasiado grandes y largos para las calles de la ciudad de Oaxaca, lo que evidencia que la adquisición de las enormes unidades fue más un negocio político que una solución real de transporte urbano, acorde a las vialidades y el trazado de la ciudad.
En Facebook, choferes de “los camiones de la gente” han publicado fotografías de los odómetros de los tableros de los autobuses. Algunas de las “unidades nuevas” tienen entre 50 y 90 mil kilómetros en servicio.
El antecedente tampoco favorece al gobierno de Jara. En sexenios anteriores, millonarias inversiones en transporte terminaron en proyectos fallidos e inconclusos. Ahora, con más de 959 millones comprometidos y la presión de convenios federales, la actual administración enfrenta acusaciones de engaño, opacidad y simulación en un servicio que prometía dignificar la movilidad.

