
Foto en Instagram destapa vida de lujos y deriva en acusación de trata contra político oaxaqueño Samuel Gurrión
Una publicación en Instagram desató una tormenta mediática en Oaxaca, al exhibir al exdiputado juchiteco Samuel Gurrión Matías, del PVEM, vacacionando en Europa con una joven que ostentaba relojes de lujo y un BMW de alta gama. La publicación encendió las redes y derivó en una grave acusación por trata de personas.
El escándalo inició cuando la mujer compartió imágenes desde Francia y Grecia. Usuarios notaron detalles llamativos: un reloj Patek Philippe valuado en 3.5 millones de pesos y un BMW Z4 M40i de 1.5 millones. Pronto, el nombre del político oaxaqueño fue tendencia en la red social X.

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El influencer mexicano Vampipe publicó las imágenes y criticó el derroche de políticos verdes y morenistas, incluyendo al hijo del expresidente López Obrador, de viaje por Japón. Ironizó sobre la frase presidencial “Por el bien de todos, primero los pobres”, acusando incongruencia en los estilos de vida de algunos servidores públicos.
Samuel Gurrión respondió diciendo que sus críticos ignoran cuánto ha trabajado como empresario durante 40 años. Aseguró que incluso cuando fue legislador, donaba su sueldo para ayudar a la gente. Afirmó que los comentarios negativos venían de personas “resentidas” que no lo conocen y actúan por envidia.

Pero la polémica escaló cuando la activista oaxaqueña Diana Luz Vásquez, conocida por impulsar la Ley Sabina, reveló una denuncia pública contra Gurrión. Lo acusó de haberle hecho una insinuación sexual cuando ella tenía cerca de 20 años, aprovechando su posición como político para intentar prostituirla.
Diana Luz lo calificó como depredador político y aseguró que “no puede garantizar que sea tratante de mujeres, pero tampoco tiene dudas”. Su denuncia fue contundente: lo señaló de tener preferencia por jovencitas vulnerables, a quienes habría explotado bajo el disfraz de “actividades legislativas”.

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La activista explicó que decidió hablar años después por la dificultad de probar penalmente el acoso o sancionar insinuaciones. Su testimonio busca advertir a otras mujeres y desnormalizar la violencia de género disfrazada de poder político. Su publicación ocasionó una tormenta mediática al ser ampliamente compartida por periodistas y líderes de opinión.
Gurrión, quien ha sido diputado federal y local por distintos partidos, no ha respondido directamente a la acusación de Diana Luz. En el pasado fue criticado por contratar modelos extranjeras para supuestos “trabajos legislativos”. El nuevo escándalo revive sospechas sobre su comportamiento hacia mujeres jóvenes.

Organizaciones feministas en Oaxaca exigieron a las autoridades investigar los señalamientos contra Samuel Gurrión hechos por la activista oaxaqueña. Aunque no existe denuncia penal formal, advirtieron que la omisión institucional en casos como éste perpetúa la impunidad de políticos que usan el poder para violentar a mujeres.
El caso Gurrión expone cómo las redes sociales pueden destapar abusos silenciados por años. Una simple foto de vacaciones se convirtió en el detonante de un debate urgente sobre corrupción, violencia de género y el uso del poder para explotar a mujeres en situación vulnerable.

