Fibra Danhos engulló una calle y, a la par, invade banquetas para construir Parque Oaxaca en colonia Reforma

Fibra Danhos engulló una calle y, a la par, invade banquetas para construir Parque Oaxaca en colonia Reforma

La construcción de Plaza Parque Oaxaca, desarrollada por Fibra Danhos sobre el predio del antiguo Hotel Misión de Los Ángeles, se ha convertido en uno de los mayores conflictos urbanos de Oaxaca de Juárez, al acumular denuncias por la presunta apropiación de espacios públicos con la complicidad del alcalde Raymundo Chagoya.

El caso más grave es la desaparición física de la Privada de Las Rosas, una calle pública que, hasta ahora, no ha sido legalmente desincorporada del patrimonio municipal ni adquirida formalmente por la empresa. Sin embargo, fue excavada e integrada al proyecto inmobiliario como parte de un estacionamiento subterráneo privado.

Lejos de tratarse únicamente de una controversia administrativa, vecinos sostienen que la ocupación de una vialidad pública representa un posible despojo del patrimonio colectivo, pues ninguna empresa puede apropiarse de una calle sin cumplir previamente los procedimientos legales establecidos para su desincorporación y enajenación.

Las afectaciones no terminan ahí. Habitantes de la colonia Reforma denuncian que Fibra Danhos también redujo de manera considerable las banquetas en diversas vialidades, apropiándose de espacios destinados al tránsito peatonal para incorporarlos al desarrollo comercial.

Calles como Netzahualcóyotl, Eucaliptos, calzada Porfirio Díaz y otras presentan banquetas disminuidas en más de dos metros respecto de su dimensión original. En algunos tramos, aseguran los vecinos, prácticamente desaparecieron, obligando a peatones, adultos mayores y personas con discapacidad a caminar sobre la carpeta asfáltica.

La reducción de banquetas no constituye únicamente una afectación urbana. También implica una invasión de la vía pública que podría configurar responsabilidades administrativas e incluso penales, al modificarse bienes municipales sin autorización plenamente acreditada y en perjuicio del interés colectivo. Sin embargo, este abuso ha sido permitido por las autoridades municipales.

Las denuncias vecinales señalan además la colocación de cercos, jardineras de concreto, excavaciones y otras estructuras que restringen el libre tránsito, mientras el espacio recuperado fue incorporado de hecho al complejo comercial que actualmente se encuentra en construcción.

El conflicto escaló desde finales de 2025 con protestas, clausuras simbólicas y el retiro ciudadano de láminas que bloqueaban la Privada de Las Rosas. Los habitantes sostienen que únicamente defendieron un espacio público cuya desaparición consideran ilegal e injustificada.

Pese a la magnitud de las denuncias, el alcalde Raymundo Chagoya ha minimizado las invasiones, calificándolas como “afectaciones menores derivadas de la logística de la obra”, postura que ha generado mayor inconformidad entre los residentes de la colonia Reforma.

La administración municipal incluso reconoció la existencia de un avalúo para una eventual venta de la Privada de Las Rosas, estimada en alrededor de 24 millones de pesos, situación que para los vecinos confirma que la calle seguía siendo patrimonio público cuando ya había sido incorporada materialmente al proyecto privado.

Fibra Danhos sostiene que la inversión superior a seis mil millones de pesos traerá desarrollo económico, generación de empleos y modernización para Oaxaca. Sin embargo, los beneficios anunciados difícilmente justifican la ocupación de espacios públicos cuya protección corresponde precisamente a las autoridades municipales.

Durante reuniones con habitantes afectados, representantes de la empresa reconocieron que inicialmente sólo contaban con permisos de demolición, mientras continuaban gestionándose otras autorizaciones, circunstancia que alimentó las dudas sobre la legalidad del avance de los trabajos.

Además de la desaparición de una calle y la reducción de banquetas, las denuncias incluyen una presunta invasión de zona federal, tala de árboles, afectaciones ambientales, daños a infraestructura urbana, ruido, polvo y alteraciones al entorno habitacional de una de las colonias más consolidadas de la capital.

Los vecinos también acusan opacidad en los permisos, ausencia de estudios completos de impacto ambiental y vial, así como una aparente colusión entre autoridades municipales y la desarrolladora, al permitir modificaciones profundas del espacio público sin la transparencia que exige la ley.

El caso de Plaza Parque Oaxaca trasciende un conflicto vecinal. Representa una prueba para las instituciones encargadas de proteger el patrimonio público, pues mientras una calle fue invadida y desaparecida por un desarrollo privado y las banquetas recortadas al mínimo, crece la percepción de que el interés inmobiliario de las autoridades municipales prevalece sobre los derechos de la ciudadanía.

 

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