
Familia del comunicador mixteco Salvador Olmos rechaza disculpa oficial: es una simulación sin justicia ni reparación
La familia del periodista Salvador Olmos García rechazó la disculpa pública del ayuntamiento de Huajuapan de León. La razón: nueve años después de su muerte, la familia considera que la disculpa es forzada por una sentencia judicial y no un acto de voluntad. La hermana de Salvador, Ericka Olmos, calificó el acto de «incipiente, vacío, frívolo» e indigno.
Este domingo 25 de agosto, autoridades municipales de Huajuapan de León, municipio de la mixteca oaxaqueña, ofrecieron la disculpa pública en una sesión extraordinaria. El síndico Othón Abel Sibaja Suárez reconoció la responsabilidad del policía Óscar González Martínez. La autoridad municipal admitió la violación de los derechos a la vida y a la libertad personal de «Chava», como era conocido el periodista.
Ericka Olmos recordó que la disculpa es resultado de un largo proceso legal. El ayuntamiento intentó evadir la recomendación de la Defensoría de los Derechos Humanos. En 2023, un Tribunal falló a favor de la víctima, ordenando el acto. La familia denunció que el ayuntamiento retrasó la disculpa durante siete años.
La familia Olmos enfatizó que la disculpa no es suficiente. Nueve años después del asesinato, algunos policías y funcionarios involucrados en el caso siguen en activo. Esto demuestra la falta de justicia. «Se preguntarán si una disculpa es suficiente. No, no es suficiente. Exigimos castigo para todos los responsables», afirmó Ericka.
El periodista Jesús Blancornelas describió la sesión como una «parodia». Los regidores sesionaron de pie y con un podio improvisado. Esto reflejó que el evento era un mero «trámite incómodo». La disculpa pública no fue vista como un gesto de dignidad por parte de los funcionarios.
La familia Olmos concluyó que el acto fue una «simulación» y una «burla». «No aceptamos su perdón, porque no hay justicia, no hay reparación», declararon. Ericka Olmos finalizó la sesión gritando «¡Chava vive, la lucha sigue!», con la voz más fuerte que la bocina del ayuntamiento.

