
Falta de liquidez afecta al Mercado de San Antonino
La falta de circulante en el Valle Central afecta severamente a los vendedores de ganado. En los primeros 25 días de enero, las cosas no pintan favorables, asegura Rubén Robles Pacheco, quien ha llegado al Baratillo de San Antonino Castillo Velasco para comprar reses.
Los primeros rayos del sol iluminan este gran llano. Un valle enorme. Agrandado por las oscuras, negruzcas cordilleras. Nudos de montañas que parecen empujarse, dilatarse, prolongarse. La tierra se advierte infértil. Para hombres y animales. Región llamativa. Un ligero viento sopla a las 06:00 de la mañana, aire que apenas si logra hacer volar el sombrero o la gorra. Racha que ni siquiera despeina. En cambio la polvareda que se forma por la llegada de enormes camiones y camionetas cargados de toda clase de ganado dificulta el transitar, el respirar.
Conforme estacionan las unidades de motor, el paisaje cambia, de árido e infértil a una gran masa de toros, bueyes, becerros, caballos, burros, alguno que otro chivo o cerdo, y en un ir y venir de ganaderos que buscan, encuentran, compran, venden e incluso emplean el ancestral trueque.
Es el Baratillo de San Antonino Castillo Velasco, Ocotlán, que como cada viernes reúne a cientos de mujeres y hombres, jóvenes y viejos que proceden del Istmo, Mixteca, Valles Centrales, la Sierra Norte y Sur, quienes arriban con la finalidad de vender o comprar ganado.
Con dos décadas de vida, este gran mercado de ganado se consolida como uno de los más importantes de la entidad, pues en promedio cada viernes se comercializan hasta mil cabezas de ganado, cuyos precios oscilan entre los 3 mil hasta los 50 mil pesos por animal.
Caminar por el terreno de casi ocho hectáreas es prácticamente imposible, pues debe uno sortear a los bueyes, toros, vacas, becerros, que amarrados a los postes se muestran nerviosos.
La compra y venta de ganado vacuno, equino, bovino y porcino, así como la actividad económica en la caseta de cobro del Baratillo (el pesaje de los animales y la facturación de la venta), remuneran a este municipio cada viernes, día en que los negocios del área de comedores, el tianguis de artículos varios, los vendedores de vehículos semi usados y decenas de agricultores que venden alfalfa, encuentran un centro comercial y cultural en el valle de Ocotlán.
Los ganaderos y comerciantes arriban a este gran predio de casi ocho hectáreas desde las seis de la mañana para de inmediato iniciar con la exhibición de los animales de diversas razas: cebú, los criollos, los charoláis, semental, entre otros.
DISMINUYE VENTA DE GANADO
Rubén Robles Pacheco, ganadero de Miahuatlán de Porfirio Díaz, lamenta que este año parece no ser bueno en lo que a la venta de animales se refiere.
Estima una caída en el primer mes del año del 10% en la comercialización de cabezas de ganado vacuno.
El propietario mencionó que el ganado de pie de cría son las hembras en etapa gestar y de amamantar; mientras que los de engorda son los que más se venden, porque surten a los tablajeros del estado de Oaxaca. Sin embargo, en los primeros 25 días de enero, las cosas no pintan favorables para ellos.
Explica que la falta de dinero y el retraso en las remesas que llegan de los Estados Unidos, frenan la comercialización.
Revela que también las presiones de las autoridades gubernamentales los orillan a dejar de acudir al Baratillo, pues reiteradamente al salir de la zona, los hostigan con la documentación a pesar de que cada compra-venta es registrada por las autoridades municipales, quienes cuentan con una caseta de cobro.
Negó que en el Baratillo salgan a la venta animales producto de abigeato, pues no está permitido comercializar un solo animal si no se cuenta con la documentación respectiva.
VENTA DE GANADO PILAR DE ECONOMÍA
En contraparte, Abundio Cruz Chávez, quien a sus 30 años se define como un experto en el arte de comprar y vender cabezas de ganado, refiere que pese a la precaria que se encuentra la economía en la entidad, esta actividad es sustento para miles de familias.
El criador oriundo de la Sierra Norte deambula por el Baratillo observando el ganado y evaluando precios. “Ese chivo puede costar mil, o ese otro unos cinco mil pesos, ese becerro es criollo y puede que quieran unos cinco mil, en cambio ese becerro es de raza Braunvieh y a la mejor te piden unos 12 mil pesos o ese que parece ser raza americano igual te piden de 5 mil hasta 8 mil pesos”, expresa sin ocultar su emoción al ver tanto ganado de diversas razas.
El ganadero se detiene asombrado al descubrir con sus ojos negros un toro de la raza cebú: “Mira, por ese que se ve muy bien nos pueden pedir de 30 mil hasta 50 mil pesos”, destaca.
Resume que en muchas ocasiones la compra-venta se efectúa con base al peso, con lo cual un animal te puede costar de 25 mil hasta 35 mil pesos.
PREPARAN FESTEJO
El presidente municipal de San Antonino Castillo Velasco, Alejandro Javier García Jiménez anunció que para conmemorar los 20 años de la creación del baratillo, su administración prevé invertir alrededor de 43 millones de pesos para remodelar las instalaciones.
Recordó que el Baratillo de San Antonino Castillo Velasco surgió en 1997 cuando por un conflicto con el municipio de Ocotlán de Morelos, ya que el presidente en ese entonces, Orlando Hernández Montes, implementó el tratamiento de aguas residuales, pero éstas invadieron la jurisdicción de San Antonino, por lo que la población decidió obstruir el desagüe del municipio vecino.
En ese entonces, el Baratillo estuvo establecido en Ocotlán, y debido a la respuesta de los pobladores de San Antonino, el presidente Hernández Montes reprendió a los productores que protestaron por la contaminación a su municipio.
Informó que dentro del proyecto de modernización se contempla la construcción de establos, la rehabilitación de los locales que hoy en día albergan a los comedores, así como de los sanitarios.
El primer concejal detalló que a la par también buscan que con el apoyo del gobierno federal y estatal se logre pavimentar una parte del baratillo, a fin de evitar la polvareda que se genera por la tierra suelta.
Resaltó que a diferencia de administraciones pasadas, hoy el dinero que se capta por la facturación de los animales –la cual permite comprobar legalmente la adquisición–; se busca reinvertir en las instalaciones del Baratillo, a fin de que los ganaderos cuenten con un espacio adecuado donde comercializar sus animales.
Doce horas después de iniciado el vaivén, el sol comienza a ponerse, el valle muy grande. Llano ocre. Llano ancho cortado por montañas que se anudan, comienza a despedir a quienes llegaron a comprar, vender o simplemente a ver.
Cabe señalar que, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, el Istmo de Tehuantepec es una de las regiones más azotadas por los ladrones de ganado.
Aunque las cifras oficiales indican menos de un centenar de casos, las asociaciones ganaderas en el Istmo estiman que el robo de ganado en los últimos cinco meses supera las 300 cabezas.
El precio de cada animal varía dependiendo del tamaño, la edad y el tipo de ganado que se roba, pero algunos productores estiman un costo de entre 7 mil hasta 35 mil pesos para el caso del bovino, que es el más robado.
El subprocurador dijo que la SSP está aplicando operativos de vigilancia en algunas zonas para reducir la presencia de grupos delictivos que cometen abigeatos en la parte mixe y zona oriente del Istmo de Tehuantepec.
Con información de Agencias

